CIUDAD DE MÉXICO, a 2 de junio de 2026.— En medio de un escenario internacional marcado por tensiones comerciales, aranceles y cambios en las cadenas globales de suministro, México y Canadá han manifestado su respaldo a extender la vigencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), considerado el principal marco comercial de América del Norte.
La postura mexicana fue confirmada este martes por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, quien señaló que el gobierno federal favorece una ampliación de 16 años para el acuerdo que regula buena parte del intercambio comercial entre las tres economías.
“México está en la intención, en la postura, de que hay que extender el tratado. El tratado va a estar vigente todavía muchos años, pero quisiéramos que se extendiera a 16 años”, afirmó el funcionario durante un encuentro con empresarios españoles.
De acuerdo con información publicada, tanto México como Canadá comunicaron formalmente su interés en mantener la vigencia del acuerdo y avanzar hacia una renovación que permita dar continuidad a la integración económica regional.
Un nuevo escenario para Norteamérica
Más allá de la duración del tratado, Ebrard explicó que el debate ocurre en un momento de profundas transformaciones económicas.
El titular de Economía señaló que la región enfrenta nuevas exigencias relacionadas con reglas de origen, producción regional y relocalización de inversiones, factores que han cobrado relevancia ante la competencia global y la necesidad de fortalecer cadenas de suministro estratégicas.
Según explicó, el gobierno federal diseñó el Plan México para preparar al país frente a esos cambios y para impulsar sectores donde Norteamérica busca aumentar su capacidad productiva.
Entre ellos destacan los semiconductores, la industria farmacéutica y las tecnologías vinculadas con la inteligencia artificial, áreas que, según el funcionario, serán determinantes para la competitividad regional en los próximos años.
Reportes de medios internacionales señalan que Canadá también ha planteado la necesidad de revisar el acuerdo para adaptarlo a las nuevas condiciones económicas y comerciales que enfrenta la región.
El tratado, que entró en vigor en 2020, se ha convertido en una pieza clave para las cadenas productivas de Norteamérica, particularmente en industrias como la automotriz, manufacturera y tecnológica.
Para México, la discusión sobre el futuro del T-MEC forma parte de una estrategia más amplia orientada a fortalecer la integración regional y posicionar al país en sectores de mayor valor agregado, en un contexto internacional donde la competencia por inversiones y capacidades industriales se ha intensificado.
La postura expresada por Ebrard refleja la intención de que el acuerdo continúe siendo uno de los pilares económicos de la región durante los próximos años.














