Por Staff
TULUM, Quintana Roo, a 10 de junio de 2026.- La detención del exfuncionario municipal de Tulum, Lorenzo Miranda provocó una inmediata reacción entre integrantes y simpatizantes del movimiento “Construyendo el Segundo Piso de la Transformación”, quienes denunciaron que detrás del caso existe una motivación política y una intención de golpear al grupo encabezado por Rafael Marín Mollinedo.
De acuerdo con personas cercanas al exservidor público, Miranda se había convertido en uno de los principales operadores en Tulum del proyecto político impulsado por el exdelegado de Bienestar en Yucatán y fundador de Morena, cuya presencia en Quintana Roo ha cobrado relevancia en medio de los movimientos anticipados rumbo a la sucesión gubernamental de 2027.

La captura del exfuncionario se produjo después de que se difundiera un video en redes sociales y de que se presentara una denuncia por presunta violencia contra una mujer. Sin embargo, entre sus allegados existe la convicción de que el caso responde a algo más que una investigación judicial.
Ya había recibido advertencias
Incluso, sostienen que Lorenzo Miranda había recibido advertencias por su participación dentro de la estructura territorial que promueve el llamado “Segundo Piso de la Transformación”, organización que ha comenzado a expandirse en varios municipios de Quintana Roo.
En círculos cercanos al grupo de Marín Mollinedo, la detención es vista como un mensaje político dirigido a quienes han decidido sumarse a un proyecto que busca ganar terreno dentro de Morena de cara a los próximos años.
Aunque la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo ha señalado que la detención deriva de una denuncia formal y que las investigaciones se desarrollan conforme a derecho, simpatizantes del exfuncionario consideran que el momento en que ocurre el caso no es casual y forma parte del clima de confrontación que comienza a hacerse visible entre las distintas corrientes del partido en el poder.
Para los cercanos a Lorenzo Miranda, su detención trasciende el ámbito judicial y representa uno de los primeros episodios de una disputa política que promete intensificarse conforme se acerque la renovación de la gubernatura de Quintana Roo.














