ATLANTA, EU., a 7 de julio de 2026.— Cuando la eliminación parecía inevitable, la Selección Argentina volvió a demostrar por qué es la vigente campeona del mundo. Después de estar dos goles abajo y de sufrir durante gran parte del encuentro, la Albiceleste derrotó 3-2 a Egipto con una reacción memorable en los minutos finales para instalarse en los cuartos de final del Mundial 2026.
Un primer tiempo para el olvido
Los seguidores argentinos vivieron una auténtica pesadilla durante la primera mitad. Egipto dominó el partido desde el inicio, presionó con intensidad y aprovechó los errores del conjunto de Lionel Scaloni. El premio para los africanos llegó al minuto 15, cuando Yasser Ibrahim conectó un certero remate de cabeza para poner el 1-0, marcador con el que ambos equipos se fueron al descanso. Para empeorar el panorama, Lionel Messi falló un penal que pudo cambiar el rumbo del encuentro.
El golpe más duro llegó en la segunda mitad. Al minuto 67, Mostafa Ziko amplió la ventaja para los Faraones con el 2-0, dejando a Argentina al borde de una eliminación inesperada. Con el reloj en contra y pocas respuestas futbolísticas, la clasificación parecía escaparse de las manos de la Albiceleste.
La reacción que hizo estallar a Argentina
Pero este equipo volvió a demostrar que nunca deja de pelear. La remontada comenzó al 79′, cuando Cristian “Cuti” Romero descontó de cabeza tras un centro de Messi. Apenas cuatro minutos después, el capitán apareció para empatar el partido y redimirse del penal desperdiciado. Ya en el tiempo agregado, Enzo Fernández firmó el 3-2 definitivo con otro cabezazo que desató la euforia de millones de aficionados argentinos dentro y fuera de los estadios.
La clasificación mantiene viva la ilusión de conquistar una nueva Copa del Mundo. Argentina enfrentará en los cuartos de final al ganador del duelo entre Suiza y Colombia, con la confianza renovada tras una remontada que quedará entre las más recordadas de su historia mundialista. Después de sufrir, levantarse y ganar, la Albiceleste volvió a enviar un mensaje claro a sus seguidores: mientras haya tiempo en el reloj, nunca hay que dejar de creer.
















