Por Staff
MÉRIDA, Yuc., a 13 de julio de 2026.- La construcción del Tren Maya volvió a colocarse en el centro de la discusión ambiental luego de que National Geographic compartiera en sus redes sociales un video que muestra presuntas afectaciones en la cueva Oppenheimer, ubicada en la Península de Yucatán. La publicación fue realizada por el fotógrafo británico Robbie Shone, colaborador de la revista y especialista en exploración de cuevas y paisajes subterráneos.
De acuerdo con Shone, las imágenes fueron captadas por el explorador Elias Siebenborn y documentan el momento en que maquinaria pesada perfora el techo de la caverna durante las obras del proyecto ferroviario. El fotógrafo aseguró que el sitio era un espacio de gran valor geológico, con formaciones naturales que permanecieron prácticamente intactas durante miles de años.
“Un asalto a la naturaleza”
En el mensaje publicado en Instagram, Shone calificó la escena como un “asalto a la naturaleza” y lamentó que, en cuestión de segundos, se perdieran estructuras formadas a lo largo de miles de años. Asimismo, sostuvo que el proyecto pudo haberse modificado para evitar afectar la cueva, al considerar que este tipo de daños representan una pérdida para el patrimonio natural.
El colaborador de National Geographic explicó que el video lo motivó a viajar a México para conocer personalmente la zona. Aunque visitó la cueva Oppenheimer, aclaró que no presenció las labores de perforación registradas en la grabación y reconoció el trabajo de Siebenborn por documentar los hechos y poner a disposición el material audiovisual.
¿Desarrollo o daño ambiental?
La difusión del video volvió a generar reacciones en redes sociales y reabrió el debate sobre el equilibrio entre el desarrollo de infraestructura y la conservación ambiental en la Península de Yucatán, una región reconocida por su extensa red de cuevas, cenotes y ríos subterráneos.
Hasta el momento, las autoridades responsables del Tren Maya no han emitido un posicionamiento específico sobre el video difundido por National Geographic. La publicación se suma a otras expresiones de especialistas y organizaciones que, desde el inicio del proyecto, han manifestado preocupaciones por los posibles impactos sobre los ecosistemas kársticos del sureste mexicano.
















