Por Staff
OSLO, Noruega, a 13 de julio de 2026.- La eliminación en los cuartos de final del Mundial 2026 no impidió que la selección de Noruega fuera recibida como una auténtica campeona. Más de 100 mil aficionados se congregaron frente al Palacio Real de Oslo para rendir homenaje al equipo nacional con el ya emblemático “Viking Row”, la celebración que se convirtió en uno de los símbolos del torneo.
La jornada comenzó con una recepción oficial encabezada por el rey Harald V y miembros de la familia real, quienes felicitaron a jugadores y cuerpo técnico por la histórica campaña, la mejor del país en una Copa del Mundo desde su regreso al torneo tras casi tres décadas de ausencia.
Después del encuentro protocolario, los futbolistas salieron al balcón y posteriormente descendieron a las escalinatas del Palacio, donde miles de seguidores realizaron al unísono el tradicional movimiento de remar, acompañado por tambores y cánticos. El príncipe heredero Haakon incluso participó marcando el ritmo de la celebración, reforzando el ambiente de unidad nacional.
Remo vikingo como identidad
El llamado “remo vikingo” nació como una expresión de apoyo inspirada en la herencia marítima del país y durante el Mundial trascendió las fronteras noruegas, al replicarse en estadios, plazas y ciudades de distintas partes del mundo, convirtiéndose en uno de los fenómenos culturales más llamativos del certamen.
Uno de los grandes ausentes en la ceremonia fue Erling Haaland, quien no alcanzó a llegar al Palacio Real debido a un retraso en su vuelo desde Estados Unidos. Aun así, el delantero sí participó más tarde en parte de las actividades organizadas para recibir a la selección en Oslo.
Lejos de lamentar la derrota frente a Inglaterra, la afición noruega convirtió el regreso de su selección en una fiesta nacional, celebrando el desempeño de un equipo que volvió a colocar al país entre las potencias emergentes del fútbol internacional.
















