Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc., a 6 de octubre de 2026.— La disminución de hablantes de lengua maya en Yucatán también se refleja en la pérdida de espacios donde el idioma se utiliza a diario. Especialistas y promotores consideran que esta situación puede acelerar su pérdida.
Qué indican las cifras sobre hablantes de lenguas indígenas
La Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) registró 520 mil 119 personas de tres años y más que hablan alguna lengua indígena en Yucatán, equivalentes al 21.4 por ciento de ese grupo de población. Cinco años antes, la proporción era de 23.7 por ciento.
Fidencio Briceño Chel, investigador de la lengua y cultura maya y director de Museos de la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta), señaló que el análisis de estas cifras debe considerar los cambios en la población y la forma en que las personas utilizan el idioma.
El especialista explicó que una reducción en el porcentaje de hablantes no significa, por sí sola, que una lengua esté en proceso de desaparición. En el caso del maya, planteó estudiar las causas de su pérdida, cómo pasa de una generación a otra y qué ocurre en los espacios donde aún se habla.
El maya necesita más espacios en la vida diaria
Uno de los principales desafíos es ampliar el uso del maya en la educación, las instituciones, el trabajo y la vida social. El idioma necesita presencia cotidiana en estos ámbitos, además de las actividades culturales y las comunidades donde ya se utiliza.
Briceño Chel también propuso fortalecer la presencia del maya en la educación y cambiar la percepción social del idioma. Explicó que, cuando una lengua deja de utilizarse, también se debilita la transmisión de conocimientos, costumbres y formas de interpretar el entorno.
La percepción del idioma influye en su transmisión
Desde el trabajo comunitario, Socorro Cauich Caamal, directora de Articulación y Proyectos de U Péekbal Waye’, coincidió en que el maya atraviesa un proceso de pérdida, pese a los esfuerzos de instituciones y organizaciones.
Entre los obstáculos destaca la percepción de que hablar maya ofrece menos oportunidades o tiene poca utilidad fuera de ciertos espacios. Esta idea puede influir en las familias cuando deciden qué idioma transmitir a niñas, niños y jóvenes.
Ante esta situación, U Péekbal Waye’ trabaja con comunidades y líderes comunitarios para cambiar la percepción del maya y demostrar que puede utilizarse en distintas actividades de la vida diaria.
Escuelas, familias e instituciones, parte del reto
El reto es que las personas puedan recibir atención en maya al realizar trámites, utilizarlo en la escuela, acceder a contenidos culturales y comunicarse en establecimientos y espacios públicos. Para los promotores, ampliar estas posibilidades daría a las nuevas generaciones razones prácticas para aprender y mantener el idioma.
Esta tarea requiere la participación de escuelas, instituciones públicas, medios de comunicación, familias, espacios culturales y empresas, para que el uso del maya no dependa de iniciativas aisladas.
Especialistas y promotores plantean que el análisis debe abarcar, además del número de hablantes, dónde se utiliza el maya, quiénes lo transmiten y qué condiciones permiten que las nuevas generaciones lo hablen. En Yucatán, el desafío es recuperar espacios cotidianos para mantener vivo su uso.















