Ciudad de México, a 21 de enero de 2026.- Investigadores de Geología de la UNAM identificaron un nuevo tipo de árbol productor de resina del ámbar mexicano Hymenaeaphyllum mirandae, el cual vivió hace 23 millones de años en la zona de Simojovel de Allende, Chiapas.
El ámbar es una resina fosilizada y, al ser producto de una planta, partes de ésta como hojas, flores y tallos pueden quedar atrapados en ella, además de musgo, insectos, y otros animales.
La investigadora del Laboratorio de Paleobotánica, Ana Lilia Hernández Damián, explicó que el hallazgo de esta planta en piezas de ámbar sugiere que este grupo de plantas se extendió por las bajas latitudes de Norteamérica durante el periodo del Mioceno.
Los detalles
La investigación fue presentada en la revista Paleoworld, en un artículo llamado “A new extinct member of the resin producer group of the Mexican amber: Hymenaeaphyllum mirandae n. gen. n. sp. (Detarioideae-Leguminosae)” en colaboración con Marco A. Rubalcava-Knoth y Sergio Cevallos-Ferriz. El texto menciona que se identificaron hojas preservadas, las cuales se analizaron en dicho Laboratorio.
Se estudió a detalle una serie de siete piezas, las cuales contenían restos de insectos y flores, así como de hojas bien preservadas.
Hernández Damián detalló: Tenemos varios parientes vivos cercanos como el guapinol (Hymenaea courbaril), un árbol que crece a lo largo de la costa del Pacífico de México; además de Guibourtia y Peltogyne. En la actualidad vemos que todas tienen hojas muy similares así como la capacidad de sintetizar, almacenar y secretar la resina.
El nuevo tipo de árbol fue identificado gracias a microestructuras conocidas como glándulas a lo largo de la lámina de las hojas conocidas como folíolos, que se aprecian a contraluz. Es decir, localizaron hojas de una de las plantas que dieron origen al ámbar de México.
Entre sus características particulares están sus folíolos con bases asimétricas, venas secundarias broquidódromas y puntos glandulares translúcidos. Sin embargo, no se sabe con certeza cómo esta especie se relaciona con los géneros existentes conocidos.
En el planeta existen más de 200 localidades de depósitos de la resina, pero sólo aproximadamente 25 tienen restos de organismos que crecieron en el pasado; o sea, no todos contienen residuos biológicos preservados, y por ello México es un lugar excepcional. En ese sentido, dijo, nuestro país y República Dominicana son los sitios más populares; en años recientes se han documentado depósitos en Etiopía,















