CIUDAD DE MÉXICO, a 27 de enero de 2026.— El descenso de temperaturas que se registra en distintas regiones del país no solo impacta a las personas. Médicos veterinarios advierten que perros y gatos también pueden resentir el frío, especialmente cuando se trata de cachorros, animales de edad avanzada o razas pequeñas y de pelo corto, cuyos mecanismos de regulación térmica son más limitados.
Aunque en zonas del sureste el clima frío no es habitual, los cambios bruscos de temperatura y las rachas de viento incrementan el riesgo de hipotermia, infecciones respiratorias y debilitamiento del sistema inmunológico en mascotas que permanecen a la intemperie o sin protección adecuada.
Uno de los principales factores de riesgo es la exposición prolongada durante la noche y madrugada, cuando el frío se intensifica. Dormir en patios, azoteas o áreas abiertas sin resguardo puede afectar seriamente la salud de los animales, aun cuando estén acostumbrados a permanecer fuera de casa.
¿Cómo proteger a perros y gatos del frío?
Especialistas en medicina veterinaria recomiendan medidas sencillas pero efectivas para reducir riesgos durante esta temporada:
- Resguardo en interiores: Mantener a las mascotas dentro de casa, en un espacio seco, sin corrientes de aire y con una cama elevada del suelo ayuda a conservar el calor corporal.
- Ropa térmica adecuada: En perros pequeños o de pelo corto, los suéteres pueden ser útiles, siempre que no aprieten, no se mojen y permitan moverse con normalidad.
- Menos frío, menos riesgos: Evitar baños con agua fría, reducir paseos nocturnos y secar completamente al animal si se moja por lluvia o humedad.
- Agua siempre disponible: Aunque no lo parezca, el frío también puede favorecer la deshidratación, ya que perros y gatos suelen beber menos agua en esta temporada. Se recomienda mantener recipientes con agua limpia y fresca, cambiarla con frecuencia y evitar que esté demasiado fría.
- Atención especial a los gatos: Revisar cocheras y automóviles antes de encenderlos, ya que los gatos suelen refugiarse en los motores para buscar calor.
- Alimentación vigilada: En algunos casos puede requerirse un ligero ajuste calórico para mantener la temperatura corporal, siempre bajo indicación veterinaria.
Veterinarios coinciden en una regla simple: si una persona siente frío, su mascota probablemente también. Temblores, apatía, respiración agitada o falta de apetito son señales de alerta que ameritan atención profesional.















