Por Cristell Lozada
MÉRIDA, YUC, 27 de enero de 2026.- Habitantes de asentamientos del Sur Profundo refuerzan paredes, techos y pisos improvisados para protegerse de la humedad y las bajas temperaturas que han dejado los frentes fríos, una situación que preocupa por el impacto directo en la salud de niñas, niños y personas adultas mayores, señaló la lideresa comunitaria María Acosta Cen al describir las condiciones que enfrentan las familias.
En la mayoría de las viviendas, construidas con láminas y materiales provisionales, la humedad se filtra con facilidad por techos y paredes. Para frenar el paso del aire helado, varias familias han colocado cartones bajo las láminas, mientras que en el interior el frío se mantiene atrapado, sobre todo en los pisos de tierra que permanecen helados durante la madrugada y las primeras horas del día.
Las noches se han vuelto especialmente difíciles. Muchas personas duermen con varias cobijas o colocan cartones adicionales en el suelo para aislarse un poco de la frialdad que sube desde la tierra. Aun así, el ambiente húmedo no desaparece y se extiende durante buena parte del día, afectando el descanso y la rutina diaria de quienes habitan estas casas.

Las consecuencias ya se reflejan en la salud. En las últimas semanas se han vuelto más frecuentes los padecimientos respiratorios, gripes constantes, tos y crisis asmáticas, principalmente entre la niñez y las personas mayores, que resienten con mayor intensidad los cambios bruscos de temperatura. También se reportan dolores musculares y articulares que complican las actividades cotidianas.
El problema se agrava porque muchas familias no cuentan con recursos suficientes para consultas médicas continuas ni para la compra constante de medicamentos. Cada descenso de temperatura se vive como un riesgo adicional en hogares donde la falta de impermeabilización y de materiales adecuados convierte la temporada de heladez en un periodo de preocupación permanente.
Soluciones temporales
Ante este panorama, vecinas y vecinos han optado por soluciones temporales como sellar rendijas con plástico, reforzar techos con cartón, elevar camas con bloques y utilizar braseros o anafres para generar calor. Estas medidas ayudan a mitigar el frío, pero también implican peligros dentro de espacios reducidos y con poca ventilación.
La lideresa comunitaria indicó que distintas asociaciones han llevado apoyos para mejorar techos, pisos y materiales que realmente aíslen la humedad, además de cobertores destinados a niñas, niños y adultos mayores. Gracias a estos respaldos, en temporadas anteriores han logrado sobrellevar los frentes fríos, aunque la necesidad de vivienda más segura y resistente sigue siendo una demanda urgente.















