Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc, a 16 de febrero de 2026.- Cerca de 50 denuncias por daño ambiental se acumulan en la Reserva Ecológica Cuxtal; cuatro de ellas fueron interpuestas en lo que va de 2026 por desmontes que alcanzan hasta ocho hectáreas, realizados con maquinaria pesada, informó su directora, Sandra García Peregrina.
La funcionaria precisó que dos expedientes ya presentan avances judiciales, uno de ellos con medidas de restauración impuestas, y que los operativos coordinados con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) han derivado en clausuras y aseguramiento de equipo dentro de esta zona natural protegida al sur de Mérida.
La titular de la reserva explicó que los desmontes detectados este año abarcan superficies que van desde dos mil metros cuadrados hasta extensiones mayores, lo que evidencia que las intervenciones no son aisladas. En varios casos, la vegetación fue retirada por completo, dejando el suelo expuesto y vulnerable a procesos de erosión.
Protección y protocolos
Detalló que, tras la detección de estas actividades, se activa un protocolo de coordinación con Profepa, instancia responsable de verificar en campo si los predios cuentan con las autorizaciones federales, estatales y municipales necesarias para cualquier intervención dentro de un área natural protegida. Cuando no se acreditan permisos, se procede a la clausura inmediata de las obras.

García Peregrina subrayó que las denuncias no se limitan al ámbito administrativo, sino que también se han presentado ante la Fiscalía General de la República y la Fiscalía General del Estado de Yucatán, con el objetivo de que se determinen posibles responsabilidades penales. Dos de los casos abiertos muestran avances significativos, lo que podría sentar precedentes en la protección jurídica de la reserva.
Daño ambiental
Las afectaciones se han identificado en distintos puntos del polígono que abarca cerca de 12 mil hectáreas, incluyendo comunidades como Dzununcán, Molas, Dzoyazché y San Pedro de Chinmay. La directora advirtió que la presión sobre el territorio es constante, debido a intereses que buscan cambiar el uso de suelo en una zona estratégica para el equilibrio ambiental de Mérida.
Además de los desmontes, reconoció que se han recibido reportes de cacería furtiva, principalmente de venado, pecarí y aves silvestres. Sin embargo, en estos casos no se han formalizado denuncias por la falta de personas identificadas como responsables, lo que dificulta la integración de carpetas de investigación.
Finalmente, hizo un llamado a la vigilancia comunitaria dentro y alrededor de la reserva para reportar actividades irregulares. Señaló que, ante la amplitud del territorio, la colaboración ciudadana es clave para prevenir daños ambientales y proteger uno de los principales pulmones verdes del sur de Mérida.















