MÉRIDA, Yuc., a 18 de febrero de 2026.- Yucatán enfrenta una situación social que continúa siendo motivo de atención. De acuerdo con el Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social 2026, alrededor del 26.5% de la población del estado vive en condición de pobreza, cifra inferior al 29.6 por ciento registrado a nivel nacional, lo que coloca a la entidad por encima del promedio del país en este indicador.
El informe federal señala que el rezago educativo sigue siendo una carencia relevante en Yucatán. Aproximadamente 19.7% de la población presenta atrasos en la conclusión de la educación básica o carece de escolaridad suficiente, una condición que limita el acceso a mejores oportunidades laborales y de ingreso.
En materia de acceso a los servicios de salud, el documento indica que cerca del 26.1% de los yucatecos carece de atención médica formal, una problemática que se concentra principalmente en comunidades rurales y zonas con alta dispersión poblacional.
La falta de acceso a la seguridad social se mantiene como la carencia social más extendida en el estado. El reporte estima que alrededor del 42.3% de la población de Yucatán no cuenta con seguridad social, reflejo de la informalidad laboral y de empleos con prestaciones limitadas.
El acceso a una alimentación nutritiva y de calidad continúa siendo un desafío para una parte significativa de la población. Según el informe, aproximadamente 14.7% de los habitantes del estado enfrenta carencia alimentaria, lo que implica dificultades para cubrir de manera regular una dieta suficiente y balanceada.
Desigualdades territoriales
El diagnóstico revela que las desigualdades territoriales persisten en Yucatán, con municipios del sur y del oriente del estado que concentran mayores niveles de rezago social, en contraste con zonas urbanas que presentan mejores indicadores de bienestar.
Aunque Yucatán ha mostrado avances en algunos indicadores, el informe subraya la necesidad de reforzar las políticas públicas en educación, salud y empleo formal, así como de focalizar la inversión social para reducir las brechas que mantienen a miles de familias en condiciones de vulnerabilidad.














