Ciudad de México, a 2 de marzo de 2026.— La selección nacional de Irán, ya clasificada a la Copa del Mundo de 2026, enfrenta un escenario de alta incertidumbre sobre su participación en el torneo que organizarán Estados Unidos, México y Canadá, luego de los bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, en un contexto de escalada bélica en la región.
El presidente de la Federación Iraní de Futbol, Mehdi Taj, reconoció públicamente que desconoce si el combinado nacional podrá disputar sus partidos en Estados Unidos, sede prevista para los compromisos de la fase de grupos del equipo asiático. Taj sostuvo que, tras los ataques, Irán no puede “mirar al Mundial con esperanza” y que el asunto será revisado por las autoridades deportivas del país.
Además del clima de confrontación, el principal foco logístico está en que los partidos de Irán en la fase de grupos están programados en Estados Unidos, lo que amplifica la complejidad por temas de seguridad, traslados y permisos de entrada en un contexto de tensiones diplomáticas. Medios internacionales han subrayado que las restricciones migratorias y la coyuntura política podrían convertirse en un obstáculo adicional para la delegación iraní.
Qué dice el tablero deportivo
Irán aseguró su boleto al Mundial y, de acuerdo con reportes, ya tiene definido su encuadre de grupo y sedes en el calendario en Estados Unidos. Sin embargo, Taj dejó claro que no se ha formalizado una decisión de boicot o retiro, sino que el panorama obliga a una revisión seria del escenario.
Si Irán decidiera no asistir, FIFA tendría que cubrir la plaza para sostener el formato de 48 selecciones. De acuerdo con análisis periodísticos, entre los escenarios considerados está recurrir a criterios de clasificación y listas de elegibilidad para designar un sustituto, aunque el organismo no había emitido una postura concluyente al momento de los reportes.
La posibilidad de una Copa del Mundo sin Irán reabre el debate sobre cómo los conflictos internacionales impactan el deporte de élite. Por ahora, la postura oficial desde Teherán —expresada por Taj— es de incertidumbre: el equipo está clasificado, pero su presencia en Norteamérica dependerá de cómo evolucione el conflicto y de las determinaciones que tomen los responsables del deporte iraní en las próximas semanas.














