Cismático, el enfrentamiento entre la gobernadora morenista de Baja California, Marina del Pila Ávila, y su antecesor, Jaime Bonilla, ha descolocado la sucesión en aquella entidad fronteriza.
El empresario radiodifusor, según la mandataria, buscó desestabilizar su gobierno para pavimentar su retorno a la política electoral. La problemática en la zona agrícola de San Quintín, según reportes de inteligencia que llegaron a Palacio Nacional, tienen detrás a los petistas.
Bonilla deberá resolver dos causas judiciales —violencia política de género y el presunto desfalco originado por el proyecto fotovoltaico de Next Energy— antes de consolidar su plan de figurar en la boleta electoral, en el 2027. La alcaldía de Tijuana ahora mismo es una meta lejana por sus problemas legales, sin duda, pero sobre todo por lo incierto del destino del presidente municipal en funciones, Ismael Burgueño.
Si bien es el político morenista mejor posicionado, el primer edil de la mega urbe fronteriza no ha podido consolidarse. En parte, por los escándalos que rodean al gobierno estatal —del que no puede deslindarse, aunque quiera— y en parte, porque los estrategas enviados desde el Centro todavía no atinan a darle una ruta viable para mostrarlo como legatario fiable para la gobernadora en funciones.
La senadora Julieta Ramírez, quien contaría con el respaldo de Adán Augusto López Hernández y la venia de Marina del Pilar Ávila, se ha estancado. El regaño presidencial de hace dos meses a un grupo de legisladores parece haber cambiado la inercia en la que se había sumido el proceso sucesorio.
Ramírez y Burgueño se han estancado. O más bien, han alcanzado su techo, en el posicionamiento de su nombre. Las encuestas que dentro de un mes aplicará la dirigencia morenista para seleccionar al coordinador estatal de los comités de defensa de la transformación determinarán qué personajes son los más reconocidos, pero también identificarán sus atributos y las fortalezas de la marca Morena.
En la búsqueda del candidato más competitivo, el oficialismo requiere garantizar el triunfo en los comicios de junio del 2027, pero también contener los escándalos y que se pueda tener una relación fructífera con los vecinos del norte.
Además del criterio de competitividad, está la paridad. En el contexto local, la diputada Evangelina Moreno cuenta con respaldo de corrientes de la izquierda histórica y una buena relación con el empresariado.
Si la dirigencia decide que sea candidato, tendrá que definir entre el alcalde de Tijuana y el actual secretario general de Gobierno, Alfredo Álvarez Cárdenas, quien además concita simpatías entre amplios sectores académicos, sociales y partidistas.
La sucesión bajacaliforniano ha comprobado que las inversiones millonarias para posicionar a los aspirantes pueden resultar inciertas. Y en estados de alta competencia, como la entidad fronteriza, Morena no puede darse el lujo de un error, pues tendría consecuencias catastróficas.
Efectos secundarios
IN MEMORIAM. En el aniversario 29 del deceso de Heberto Castillo, el Senado de la República —que ahora mismo preside Laura Itzel Castillo Juárez, hija del destacado ingeniero y dirigente de la izquierda partidista— le rendirá homenaje, con la designación del salón para las plenarias de la Comisión Permanente con el nombre del insigne político originario de Ixhuatán de Madero.











