MÉXICO, a 4 de marzo de 2026.— Comprar por internet se ha vuelto una práctica común para millones de personas en México, pero aceptar los términos y condiciones sin leerlos puede generar desventajas para los consumidores.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) advirtió que muchas páginas de comercio electrónico presentan estos documentos en ventanas emergentes y, por la prisa de continuar con la compra, los usuarios suelen aceptarlos sin revisarlos. Al hacerlo, en realidad se está firmando digitalmente un contrato de adhesión con la empresa que ofrece el producto o servicio.
De acuerdo con la dependencia, la Ley Federal de Protección al Consumidor establece que las cláusulas de estos contratos deben ser claras y no perjudicar los derechos de la población consumidora. Sin embargo, en el entorno digital pueden aparecer condiciones que resulten abusivas o generen desventajas para quienes compran en línea.
Qué cláusulas pueden ser abusivas
Entre las prácticas consideradas inválidas se encuentran aquellas que obligan al consumidor a renunciar a las condiciones de entrega o a las garantías ofrecidas por el proveedor.
También se consideran abusivos los cambios unilaterales en los contratos cuando la empresa modifica los términos sin informar claramente a los usuarios o cuando dichas modificaciones afectan sus derechos.
Otra práctica señalada es la inclusión de cargos ocultos o renovaciones automáticas que no se explican de forma transparente, especialmente cuando cancelar el servicio resulta complicado o confuso.
La Profeco también alertó sobre cláusulas que obligan a resolver disputas en lugares lejanos o costosos, ya que en México las personas consumidoras tienen derecho a acudir a tribunales nacionales.
Ante este panorama, la Procuraduría recomendó a quienes realizan compras en línea tomar capturas de pantalla de los términos y condiciones que aceptan, ya que las empresas pueden modificarlos posteriormente.
En caso de detectar una cláusula abusiva, los consumidores pueden contactar primero al servicio al cliente de la empresa por escrito, ya sea mediante correo electrónico o chat, para exponer su inconformidad y conservar la comunicación como respaldo.
Si no se llega a una solución, es posible presentar una queja ante la Profeco, lo que podría derivar en un procedimiento por infracciones a la Ley Federal de Protección al Consumidor y en sanciones económicas para la empresa responsable.













