ICHIKAWA, Chiba, a 19 de febrero de 2026.- Punch tiene seis meses, pesa cerca de dos kilos y se ha convertido en uno de los macacos más conocidos de Japón. Su historia no nació en redes sociales, sino el 26 de julio de 2025, cuando llegó al mundo en el Zoológico y Jardín Botánico de la Ciudad de Ichikawa y fue rechazado por su madre apenas un día después.
De acuerdo con información difundida por el propio recinto, el abandono materno puede presentarse en ciertos casos, sobre todo cuando se trata de madres primerizas. Ante esa situación, los cuidadores intervinieron y comenzaron su crianza manual.
Lo alimentaron con leche y lo mantuvieron cerca del entorno de la tropa para facilitar su futura integración a la llamada montaña de monos.
En sus primeras semanas de vida, el equipo buscó alternativas para suplir el contacto físico que normalmente proporciona la madre. Los macacos se aferran al pelaje materno desde el nacimiento, lo que les da seguridad y fortalece su desarrollo muscular.
En el caso de Punch, se probaron toallas enrolladas y distintos juguetes de felpa hasta que mostró preferencia por un peluche con forma de orangután. La textura le permitía sujetarse con facilidad y, según explicaron los cuidadores, parecía ofrecerle una sensación de tranquilidad.

De la montaña de monos a fenómeno en redes
El 5 de febrero, la cuenta oficial del zoológico en X informó que dentro del recinto había un bebé mono sosteniendo un peluche y presentó oficialmente a Punch, invitando al público a seguir su crecimiento con apoyo. La publicación comenzó a compartirse rápidamente y dio origen al hashtag #GanbarePunch, que acumuló miles de interacciones en cuestión de días.

En mensajes posteriores, el propio zoológico agradeció la asistencia inusual de visitantes y reconoció la sorpresa del personal ante la afluencia registrada tras la viralización de fotografías y videos del pequeño abrazado a su juguete.
El interés público también llamó la atención de IKEA Japan Co., Ltd., cuyos representantes visitaron el zoológico y realizaron la donación de varios peluches similares.

En un mensaje difundido por el recinto, la empresa manifestó su deseo de que los juguetes funcionen como apoyo emocional y acompañen a Punch en su proceso de integración gradual al grupo.
Desde el 19 de enero, el macaco convive nuevamente con la tropa. Aunque todavía recibe apoyo alimenticio adicional, los cuidadores han señalado que interactúa cada vez más con otros ejemplares.
Juega, es acicalado y también enfrenta las correcciones propias de la dinámica social entre macacos.

Más allá de la ternura que generó en internet, el caso de Punch sigue siendo un proceso de adaptación supervisado.
El objetivo, según el zoológico, es que logre integrarse plenamente al grupo sin depender de manera permanente del peluche que lo volvió famoso.















