Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc., a 2 de febrero de 2026.– El termómetro marcó 4.8 grados Celsius cerca de Hunucmá y con ello Yucatán rompió, este 2 de febrero, su propia lógica climática. El estado acostumbrado al calor despertó con frío extremo, calles silenciosas y un aire cortante que convirtió el amanecer en uno de los más inusuales que se recuerden en años recientes.
Mientras en el poniente del estado se registraba esa temperatura extraordinaria, otras zonas de Yucatán amanecieron por debajo de los 6 grados, un umbral poco común en la región. El descenso térmico se sintió desde la madrugada y alteró la rutina diaria en municipios donde el invierno suele pasar casi desapercibido.
El contraste también alcanzó a la costa yucateca, donde el frío logró imponerse pese a la influencia del mar. En comunidades del litoral, el amanecer se dio con temperaturas menores a 9 grados Celsius, acompañadas de viento del norte y una sensación térmica aún más baja.
En municipios del interior del estado, la escena fue similar: neblina ligera, ropa gruesa poco habitual y viviendas cerradas para conservar el calor, en un entorno que recordó más a regiones del norte del país que al sureste mexicano.
El litoral también enfrentó mar agitado y actividad marítima limitada, con un ambiente gris que reforzó la percepción de un evento climático atípico para esta zona del país.
El episodio dejó una postal poco común en la entidad: Yucatán amaneció con temperaturas históricas, marcado por uno de los fríos más intensos recientes y por un 4.8 grados que ya quedó como referencia de un invierno que rompió récords y expectativas.














