Por Staff
CIUDAD DE MÉXICO, 20 de marzo de 2026.– Más allá de su significado astronómico, el equinoccio de primavera se ha consolidado como un momento clave para millones de personas que buscan renovación, equilibrio y bienestar, tanto desde una perspectiva científica como cultural.
De acuerdo con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México, el equinoccio ocurre cuando el día y la noche tienen prácticamente la misma duración, debido a la posición de la Tierra respecto al Sol, marcando el inicio de la primavera en el hemisferio norte.
Este fenómeno natural ha sido históricamente interpretado como un símbolo de equilibrio, lo que ha llevado a distintas culturas a asociarlo con procesos de renovación, ciclos de vida y conexión con la naturaleza.
En México, sitios arqueológicos como Chichén Itzá se convierten en punto de encuentro durante estas fechas, donde miles de personas acuden para presenciar efectos de luz y sombra que reflejan el conocimiento astronómico de las civilizaciones prehispánicas.
Aunque no existe evidencia científica de que el equinoccio “recargue energía” en el cuerpo humano, expertos señalan que su importancia radica en el impacto emocional y psicológico que genera, al funcionar como un momento de reflexión, inicio de ciclos y reconexión personal.
Además, la llegada de la primavera trae consigo cambios ambientales, como mayor luz solar y aumento de la temperatura, factores que pueden influir positivamente en el estado de ánimo y en la actividad física y social de las personas.
En este sentido, el equinoccio se mantiene como una fecha significativa que combina ciencia, tradición y percepción colectiva, recordando la estrecha relación entre los ciclos naturales y la vida cotidiana.













