Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc, a 24 de febrero de 2026.- La euforia por el concierto de Shakira en Mérida no solo se ha sentido en redes sociales, sino también en las inmediaciones del Estadio Carlos Iturralde Rivero, donde desde hace días se ha observado una gran movilización de fans que buscan vivir de cerca una de las noches musicales más esperadas del año en Yucatán.
El concierto, parte de la gira Las Mujeres Ya No Lloran World Tour, comenzará hoy por la noche, pero desde dos días antes ya había personas formando filas y acampando en los alrededores para asegurar su ingreso.
Aunque la mayoría de los boletos cuentan con zonas asignadas y asientos numerados, la situación cambia en las secciones de cancha general, donde no hay asiento fijo y el lugar se define por el orden de entrada. Por ello, muchos seguidores optaron por llegar con una anticipación extrema, tendiendo sus sillas, lonas o pequeñas casas de campaña desde hace días, con la esperanza de estar entre los primeros en ingresar y así obtener una mejor vista frente al escenario.

Desde la madrugada y a lo largo de las jornadas anteriores, las filas han sido organizadas incluso por los propios asistentes, quienes repartieron números para mantener cierto orden en la espera.
El ambiente en los alrededores del estadio se transformó en una especie de campamento improvisado, donde el entusiasmo por ver a la artista colombiana en vivo se combina con el reto físico de soportar largas horas bajo el sol.
Revendedores hacen su agosto
En paralelo, la atención se centró también en el mercado informal de boletos. Mientras los precios oficiales variaron según la zona, desde alrededor de 1,990 hasta más de 4,490 pesos en preventa, en reventa se reportaron cifras hasta tres veces superiores, con boletos que alcanzaron más de 13 mil pesos en algunos casos. Sin embargo, más allá del costo elevado, el verdadero temor entre asistentes no es solo pagar de más, sino que los boletos adquiridos fuera de canales oficiales resulten falsos y pierdan su dinero sin posibilidad de ingreso o reembolso.
Además del fenómeno de acampar y las filas humanas, el movimiento masivo activó la economía informal en la zona. Vendedores ambulantes comenzaron a ofrecer alimentos, bebidas y artículos alusivos a la artista, mientras vecinos aprovecharon la afluencia para habilitar espacios de estacionamiento en sus predios, generando un ambiente previo que creció conforme se acercaba la hora del espectáculo.
En materia de seguridad, se desplegó un operativo para vigilar el orden en accesos y calles aledañas, además de difundirse recomendaciones sobre los objetos permitidos dentro del recinto y la importancia de anticipar traslados ante el incremento del tráfico vehicular.
La llegada de Shakira a Mérida desató así una movilización pocas veces vista en el estadio. La combinación de zonas sin asiento fijo, la expectativa por un espectáculo internacional y el riesgo de boletos falsos en reventa explican por qué decenas de fans decidieron permanecer durante días en las inmediaciones para asegurar un lugar privilegiado en una noche que promete ser histórica.















