CIUDAD DE MÉXICO, a 12 de enero de 2026. — Las bajas temperaturas que marcaron el inicio del año han puesto bajo presión distintos sistemas urbanos del norte del país.
El frente frío número 27 provocó un descenso térmico significativo, con registros de entre –10 y –15 grados Celsius en zonas serranas de Chihuahua y Durango, además de heladas en más de 20 entidades, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
Estas condiciones no solo afectan la movilidad y las actividades cotidianas, sino que también representan un riesgo para la infraestructura hidráulica. Cuando el agua se congela dentro de las tuberías, la expansión del hielo genera una presión interna capaz de provocar fisuras o rupturas, principalmente en instalaciones residenciales y comerciales.
Especialistas en sistemas hidráulicos señalan que durante el invierno los daños más frecuentes en las redes de agua potable no se deben a la falta de suministro, sino a fallas estructurales derivadas del congelamiento. Materiales rígidos como el CPVC o el acero pueden verse comprometidos al enfrentar ciclos repetidos de congelación y descongelación.
Infraestructura frente al frío extremo
Ante este escenario, algunas soluciones técnicas han sido diseñadas para reducir los riesgos asociados a las heladas prolongadas. Entre ellas se encuentra el sistema Tuboplus PP-R, desarrollado por la empresa mexicana Rotoplas, fabricado con polipropileno random, un material que combina resistencia y flexibilidad ante la presión generada por el hielo.
De acuerdo con la compañía, este tipo de tubería ha mostrado un desempeño favorable en regiones del norte del país, donde las temperaturas bajo cero son recurrentes. Su capacidad de absorber la expansión del agua congelada permite mantener la integridad del sistema sin colapsos.
Otro elemento técnico del sistema es la unión por termofusión, que elimina puntos débiles en las conexiones y conforma una red continua, reduciendo el riesgo de fugas o fracturas bajo estrés térmico.
El SMN prevé que el frente frío 27 mantenga condiciones de frío intenso, con posibilidad de nieve o aguanieve en zonas montañosas de Baja California, Sonora y Chihuahua, además de rachas de viento superiores a 70 kilómetros por hora. Este panorama vuelve relevante la preparación de la infraestructura urbana ante inviernos cada vez más severos.















