MÉRIDA, Yuc., a 17 de febrero de 2026.- Si últimamente viste videos de jóvenes con máscaras de animales, colas y movimientos a cuatro patas, no estás solo. El término therian se volvió viral en redes y despertó todo tipo de reacciones: desde curiosidad hasta preocupación. En pocas palabras, los therians son personas que dicen identificarse, a nivel interno, con un animal, y hoy ese discurso salió del nicho digital para instalarse en plazas, escuelas y timelines.
Aunque parezca una moda reciente, el concepto no nació ayer. La idea moderna de los therians se empezó a discutir en foros de internet en los años noventa, donde algunas personas compartían que se sentían animales “por dentro”, no de forma literal ni física. Con el tiempo, esa conversación quedó en comunidades pequeñas… hasta que las redes sociales la hicieron masiva.
Las personas therians explican que su identidad tiene un componente emocional, psicológico o espiritual ligado a un animal específico. Para algunos es un lobo, para otros un gato, zorro u otro. Aclaran que no es un disfraz ni un juego, sino una forma de sentirse y de entenderse. Por eso muchos rechazan que se les confunda con cosplay o con otras subculturas.
Lo que más se ve en redes es la parte estética y física: accesorios de animal y ejercicios llamados quadrobics, que consisten en moverse como cuadrúpedos. Este formato es perfecto para hacerse viral: es visual, corto y llamativo. El problema, dicen especialistas citados por medios periodísticos, es que la imagen va más rápido que la explicación, y ahí empiezan los malentendidos.
La tendencia salió de control
La polémica explotó cuando se difundieron episodios controversiales fuera de internet. En Argentina, por ejemplo, una madre denunció que su hija adolescente fue abordada en la calle por un grupo que se identificaba como therian y que uno de ellos la mordió en el tobillo. El caso fue reportado por prensa local como una denuncia puntual, no como conducta general del colectivo, pero encendió las alarmas.
Otro episodio que causó revuelo fue el de una persona que acudió a una clínica veterinaria solicitando atención médica porque se sentía enferma “como perro”. La veterinaria explicó que no podía atender humanos y que el cuadro parecía una gripe común. El hecho, documentado por medios nacionales, reavivó el debate sobre los límites entre identidad personal y realidad médica.
Al final, el fenómeno therian mezcla búsqueda de identidad, redes sociales y exposición pública. La mayoría de los reportes periodísticos coinciden en algo: mientras la autoexpresión no afecte a terceros, entra en el terreno de lo personal. El conflicto aparece cuando hay agresiones, invasión del espacio ajeno o riesgos para la seguridad. Entre videos virales y casos aislados, el reto está en no generalizar, pero tampoco minimizar conductas que cruzan la línea.















