Por Cristell Lozada
Mérida, Yuc., a 23 de enero de 2026.- Dos operativos federales encendieron las alarmas en Yucatán: la Profepa clausuró predios en Kanasín y Kinchil donde detectó deforestación, cambio de uso de suelo sin permisos ambientales y el abandono de toneladas de gallinaza, en zonas vinculadas con la operación de mega granjas avícolas, entre ellas Bachoco.
El hallazgo no solo expone afectaciones a la selva y al hábitat de especies catalogadas en riesgo, sino también se da en medio de denuncias vecinales por tiraderos clandestinos e impactos a la salud en comunidades cercanas.
Granjas Bachoco sin permisos
La primera clausura se realizó en el municipio de Kanasín, donde la autoridad ambiental inspeccionó un predio identificado como Granjas Avícolas Bachoco Teya 5 y Bachoco Teya 6, ubicado en la Hacienda Teya. Ahí, los inspectores constataron una intervención directa sobre vegetación forestal, sin que se exhibieran los permisos correspondientes para realizar estas actividades.
Durante la revisión se documentó la remoción de selva baja caducifolia y la fragmentación del hábitat, además de la ausencia de medidas efectivas para la conservación de flora y fauna. Entre la fauna detectada en el sitio se reportó la presencia de la iguana rayada (Ctenosaura similis), especie considerada como Amenazada en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010.

De acuerdo con Profepa, en el momento de la inspección la empresa no presentó autorización alguna emitida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), ni en materia de impacto ambiental ni para el cambio de uso de suelo en terrenos forestales. La dependencia también advirtió que se trata de una zona con acelerado crecimiento urbano, donde la presión por nuevos asentamientos ha impulsado transformaciones del territorio sin regulación.
Denuncia penal en Kinchil
La segunda clausura se efectuó en Kinchil, donde el operativo detectó remoción ilegal de vegetación forestal en un predio que era utilizado para depositar excremento de pollo, conocido como gallinaza, directamente sobre suelo natural.
En la inspección se observó la apertura de caminos de acceso y se aseguró de manera precautoria un remolque tipo góndola metálico presuntamente utilizado para trasladar ese material orgánico.
En este caso, la Profepa pasó de la clausura a la denuncia penal, debido a que violaron los sellos para continuar con las actividades, las cuales se atribuyeron a la empresa Productora Nacional de Huevo (CRÍO).
Habitantes de la zona señalan que el hecho se suma a una problemática recurrente: al menos ocho tiraderos clandestinos de excretas relacionados con mega granjas, con impactos ambientales y riesgos a la salud.
El episodio ocurre en un contexto de pérdida acelerada de selva en la Península de Yucatán. De acuerdo con el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, entre 2016 y 2025 se perdieron más de 525 mil hectáreas de territorio forestal, principalmente por el avance de la agroindustria, la ganadería y proyectos inmobiliarios.














