Por Staff
Ciudad de México, a 28 de febrero de 2026.- Después de casi un mes en uno de los entornos más extremos del planeta, la Primera Campaña Antártica Mexicana (CAMEX-1) concluyó con la recolección de más de 50 kilos de muestras de rocas y lodo que serán analizadas en laboratorios universitarios. El objetivo es revelar secretos clave sobre el pasado y el futuro del clima global.
El equipo científico, integrado por investigadores y profesoras de la UNAM, se propuso reconstruir cómo era la Tierra hace 145 millones de años y entender la conexión entre el ambiente marino y los glaciares. Este vínculo es fundamental, ya que la Antártica funciona como un motor que regula la circulación de los océanos y, en consecuencia, el equilibrio climático del planeta.
La misión fue encabezada por Rafael López Martínez y Daisy Valero Fernández, del Instituto de Geología, junto con Elsa Arellano Torres y Laura Almaraz Ruiz, de la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra. Zarparon el 29 de noviembre y regresaron el 27 de diciembre, tras semanas de trabajo en condiciones extremas de frío, viento y aislamiento en el Polo Sur.
Durante su estancia, el equipo realizó muestreos de agua, sedimentos y organismos marinos, además de mediciones de oxígeno, nutrientes y clorofila a distintas profundidades. Estos datos permitirán reconstruir el registro paleoclimático de la región y entender cómo han cambiado los procesos naturales a lo largo del tiempo, especialmente ante la influencia de la actividad humana.
Apoyo de Ucrania
La expedición fue posible gracias al apoyo del gobierno de Ucrania, que facilitó el acceso a la Estación Antártica Akademik Vernadsky y al buque rompehielos Noosfera. Desde ahí, los científicos enfrentaron vientos de hasta 60 kilómetros por hora para recolectar muestras clave, siguiendo incluso rutas naturales marcadas por colonias de pingüinos para localizar formaciones rocosas de interés.
Los investigadores destacan que la Antártica es una pieza clave para comprender el sistema climático global, ya que conecta los océanos Atlántico, Índico y Pacífico mediante la circulación termohalina. Los resultados de CAMEX-1 no solo ayudarán a reconstruir el pasado del planeta, sino que también aportarán información crucial para entender los cambios climáticos actuales y el futuro de la Tierra.















