Por Cristell Lozada
Mérida, Yuc., a 19 de enero de 2026.- Un suceso inusual y sorprendente rompió la habitual tranquilidad entre los pobladores de Celestún el fin de semana: la captura de un tiburón toro en la ría, un ecosistema de manglares y aguas interiores donde normalmente no se registra la presencia de este tipo de escualo marino.
El ejemplar identificado de manera preliminar como un tiburón gris, de la familia Carcharhinus leucas, con una longitud cercana a los dos metros y un peso estimado de entre 90 y 100 kilogramos, dimensiones poco comunes para un animal que se desplazaba en aguas internas y a escasa distancia de los manglares y zonas de pesca artesanal.
¿Qué hacía ahí?
De acuerdo con especialistas, este tipo de tiburones suele habitar mar abierto, arrecifes y áreas costeras, por lo que su presencia dentro de la ría representa un comportamiento atípico que podría estar relacionado con alteraciones en las corrientes marinas, cambios en la disponibilidad de alimento o procesos de desorientación del ejemplar.
El avistamiento ocurrió mientras pescadores realizaban sus labores diarias y detectaron al escualo nadando en aguas poco profundas, lo que representaba un riesgo potencial para embarcaciones menores y personas. Ante esta situación, el pescador logró asegurar al animal mediante una maniobra cuidadosa, sin que se reportaran personas lesionadas ni daños materiales.

Abren debate
Posteriormente, el tiburón fue trasladado a una empresa pesquera local para su pesaje y comercialización, un procedimiento que generó debate entre la población sobre el manejo de fauna marina y la respuesta ante este tipo de avistamientos dentro de cuerpos de agua considerados sensibles.
El caso reavivó la discusión sobre la necesidad de fortalecer el monitoreo ambiental en áreas naturales protegidas como Celestún, así como de contar con protocolos claros para la atención de fauna marina fuera de su hábitat habitual, en un contexto marcado por el cambio climático y las transformaciones del ecosistema costero.















