Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yucatán, a 17 de febrero de 2026.- El cambio climático y el avance de diversas actividades humanas han provocado en los últimos años una invasión masiva de tejones en milpas y áreas citrícolas de Yucatán, generando afectaciones directas a la producción agrícola.
La especialista de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Inés Ortiz Yam, advirtió que se trata de un fenómeno reciente que podría agravarse si no se estudia y atiende de manera integral.
En apenas tres años se han documentado 12 incidentes en unidades agrícolas del estado, así como en comunidades de Campeche y Quintana Roo.
Los reportes incluyen afectaciones en la localidad Unión 20 de Junio, en Campeche, y en el poblado de José María Morelos, en Quintana Roo, lo que confirma que el problema no se limita a Yucatán sino que se extiende a nivel peninsular.
De acuerdo con la investigación “Manadas de tejón (Nasua narica) en las milpas de Yucatán”, el fenómeno ha sido detectado en municipios y comisarías como Buctzotz, Valladolid, Dzalbay, Yaxuná, Nosuytun, Xthobil, Xcabanché, Tixhualactún, Xoy, Peto, San Diego y Tzucacab. En estos puntos, productores han reportado daños recurrentes en cultivos básicos y plantaciones.

Un fenómeno reciente que se expande
La académica reconoció que existe una carencia de estudios pormenorizados sobre la presencia e impacto de las manadas de tejón en las milpas de la Península.
Sin embargo, entre las principales teorías destaca que el fenómeno estaría vinculado a los cambios ambientales que experimenta la región, particularmente sequías más prolongadas e incendios forestales que alteran los ecosistemas y empujan a la fauna a buscar nuevas fuentes de alimento.
A ello se suman las actividades antropogénicas que en la última década se han intensificado en la región, como la instalación de plantas de generación eléctrica eólicas y fotovoltaicas, proyectos turísticos, desarrollos inmobiliarios, infraestructura de comunicación como el Tren Maya y diversos proyectos agroindustriales.
Estos procesos, señaló, no sólo comprometen la preservación de especies a largo plazo, sino que modifican sus hábitos y su interacción con las comunidades humanas.
Ortiz Yam subrayó que la presencia de tejones organizados en manadas dentro de las milpas es inédita y de aparición reciente, lo que transforma la dinámica tradicional de la actividad milpera.
Aunque históricamente la milpa ha funcionado como zona de alimentación para fauna silvestre, los productores habían desarrollado estrategias para mitigar daños, situación que ahora se ve rebasada por el comportamiento colectivo de estos animales.
El tema incluso fue retomado en el espacio “Desde el Herbario” del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), donde se recordó que desde 2022 silvicultores del sur del estado alertaron sobre la presencia constante de tejones en milpas, solares urbanos y plantaciones de piña.
Ante este panorama, la especialista recomendó impulsar un estudio exhaustivo que permita dimensionar el impacto y diseñar estrategias que protejan tanto la actividad agrícola como el equilibrio ecológico en la Península de Yucatán.















