Por Cristell Lozada
UAYMA, Yuc, a 8 de marzo de 2026.— Una fachada roja intensa cubierta de estrellas blancas, relieves que parecen bordados en piedra y una arquitectura colonial que contrasta con el paisaje del oriente del estado hacen del templo de Uayma uno de los escenarios más llamativos de Yucatán. Su estética única, llena de color y simetría, lo ha colocado como uno de los sitios más “instagrameables” del estado.
Ubicada a unos minutos de Valladolid, la iglesia forma parte del exconvento de Santo Domingo de Guzmán, una construcción levantada en el siglo XVII durante la época virreinal. Con alrededor de 350 años de historia, este edificio fue parte del proceso de evangelización en una región donde la presencia de la cultura maya era profundamente fuerte.

Lo que vuelve tan especial a este templo es su diseño. Sus muros exteriores están pintados en un rojo intenso y decorados con estrellas, flores y figuras geométricas blancas que se repiten con precisión. El contraste de colores, la simetría de sus patrones y la fuerza visual de su fachada lo convierten en un fondo casi perfecto para fotografías.
Pero el interior cuenta otra historia. Al cruzar sus puertas, el espacio cambia a una atmósfera mucho más sobria. Las paredes muestran relieves geométricos que parecen tejidos en piedra, mientras la bóveda alta deja ver las marcas del tiempo: manchas, texturas y cicatrices provocadas por siglos de humedad, calor y salitre.
El templo también ha enfrentado momentos difíciles. Durante la Guerra de Castas en el siglo XIX sufrió daños severos y permaneció deteriorado durante muchos años, hasta que fue restaurado en tiempos recientes para recuperar su estructura y su identidad arquitectónica.
Hoy, la iglesia de Uayma no solo destaca por su colorido exterior, sino por la historia que resguardan sus muros. Entre arquitectura colonial, tradición local y siglos de resistencia, este templo demuestra que detrás de una imagen llamativa hay un lugar cargado de memoria en el corazón del oriente de Yucatán.













