CIUDAD DE MÉXICO, a 11 de febrero de 2026.- La maduración de frutas como el aguacate, el plátano o el mango no depende de la suerte ni de creencias caseras. Se trata de un proceso químico ampliamente estudiado en el que interviene el etileno, un gas natural que funciona como hormona vegetal y regula los cambios de color, textura y sabor.
De acuerdo con material de divulgación de la UNAM el etileno funciona como un “mensajero químico” que indica a la fruta cuándo debe madurar. Todas las frutas lo producen al respirar, pero las llamadas climatéricas —como el plátano, el aguacate, el jitomate y el mango— continúan madurando incluso después de ser cosechadas.
¿Qué hace el etileno?
Cuando aumenta su concentración, se activan enzimas que:
- Degradan la clorofila y permiten que aparezcan tonos amarillos, rojos o naranjas.
- Modifican las paredes celulares, volviendo la pulpa más suave.
- Transforman almidones en azúcares simples, intensificando el sabor dulce.
Es decir, el etileno dirige la transformación completa de la fruta.
Estudiantes realizaron un experimento en el que colocaron plátanos y aguacates verdes en distintas condiciones, algunos solos, otros junto a frutas maduras y otros envueltos en papel. El resultado mostró que cuando permanecen cerca de frutas que ya producen etileno, el proceso de maduración se acelera de forma considerable.
El papel periódico o las bolsas de papel no son un mito, estas ayudan a retener el gas alrededor de la fruta y elevan ligeramente la temperatura, creando una pequeña “cámara de maduración” casera.
Consejos prácticos basados en ciencia
Si quieres que una fruta madure más rápido:
- Colócala junto a un plátano o una manzana madura.
- Guárdala en una bolsa de papel cerrada.
- Déjala a temperatura ambiente.
Si quieres frenar el proceso:
- Refrigérala cuando ya esté madura.
- Separa piezas dañadas o en proceso de descomposición, ya que liberan etileno en exceso.
Así funciona en la industria
El mismo principio se aplica en el comercio internacional. Los plátanos viajan en barcos a temperaturas controladas —entre 13 y 14 grados centígrados— para retrasar la producción de etileno. Una vez en destino, se exponen al gas en cámaras especiales para lograr una maduración uniforme. En casa ocurre lo mismo, pero en versión doméstica.
La ciencia confirma que los trucos tradicionales del mercado no son superstición, son aplicaciones prácticas de la fisiología vegetal. Y la próxima vez que juntes frutas en tu cocina, estarás aprovechando un proceso bioquímico perfectamente documentado.















