Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yucatán, a 5 de febrero de 2026.– En uno de los momentos más delicados del calendario pesquero, cuando coinciden varias vedas de manera simultánea, Yucatán activó un blindaje integral contra la pesca furtiva que va más allá de la vigilancia en altamar. El control ahora alcanza congeladoras, bodegas, puntos de distribución y comercios, donde se realizan conteos físicos de inventarios, verificación de procedencia y revisión documental, con el objetivo de frenar la ruta completa del producto ilegal, desde la captura hasta su venta.
El operativo es coordinado por la Secretaría de Pesca y Acuacultura Sustentables, encabezada por Lila Frías Castillo, en conjunto con autoridades federales, mientras que la administración estatal que dirige Joaquín Díaz Mena mantiene acciones simultáneas en mar y tierra. El objetivo central es cerrar espacios a la extracción ilegal, justo cuando diversas especies atraviesan etapas clave de reproducción y crecimiento.
La coincidencia de restricciones convierte esta temporada en una de las más sensibles para el litoral de Yucatán. Cualquier captura fuera de norma en este periodo impacta directamente la recuperación de las poblaciones marinas, por lo que la vigilancia tiene un componente ambiental y económico, al tratarse de recursos que sostienen a comunidades pesqueras enteras.
Inspecciones en tierra
El refuerzo de inspecciones en tierra responde a patrones detectados en años anteriores, cuando parte del producto capturado de manera ilegal lograba ingresar a cadenas de almacenamiento y venta antes de ser detectado. Por ello, el control de inventarios y la revisión de documentos se convirtieron en piezas centrales del operativo, con la finalidad de cortar la ruta comercial de la pesca furtiva e impedir que encuentre mercado.
De forma paralela, en mar abierto y zonas portuarias se mantiene una presencia constante de vigilancia para disuadir capturas ilegales. El despliegue conjunto busca cubrir tanto los puntos de extracción como los de acopio y comercialización, cerrando el cerco en todos los eslabones de la cadena.
Estas acciones se desarrollan mientras avanza la entrega de apoyos del programa estatal dirigido a pescadores que suspenden actividades durante las vedas, en un intento por equilibrar la conservación del recurso con el respaldo a la economía familiar en las comunidades costeras. La consigna es clara: respetar la veda no es solo una regla, sino la condición para que las especies se recuperen y la pesca siga siendo viable en los próximos meses.














