Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc, a 4 de junio de 2026.- Yucatán y Honduras dieron un nuevo paso para estrechar sus relaciones al abrir una agenda de cooperación que busca convertir al turismo, la cultura y la inversión en motores de desarrollo compartido entre ambas regiones, unidas por la herencia viva del Mundo Maya.
El gobernador Joaquín Díaz Mena recibió al designado presidencial de Honduras, Carlos Flores Guifarro, en un encuentro donde se exploraron oportunidades para fortalecer el intercambio económico, turístico y cultural, así como impulsar proyectos conjuntos que permitan proyectar internacionalmente el patrimonio maya que comparten ambos territorios.
Uno de los temas centrales de la reunión fue el turismo comunitario, modelo que Yucatán impulsa a través del programa Aldeas Mayas y que busca llevar beneficios económicos directamente a las comunidades indígenas mediante experiencias auténticas para los visitantes. La estrategia ha despertado interés fuera de México al combinar desarrollo económico con preservación cultural.
Durante el encuentro también se destacó el potencial que representa el actual momento de crecimiento que vive Yucatán, respaldado por proyectos estratégicos como la ampliación del Puerto de Altura de Progreso, el Tren Maya de Carga, los Polos Industriales y la promoción turística bajo la marca Santuario Maya, iniciativas que han colocado al estado en el radar de inversionistas nacionales e internacionales.
Por su parte, Carlos Flores Guifarro reconoció a Yucatán como un referente de seguridad, innovación y desarrollo, y manifestó el interés de Honduras por fortalecer la colaboración en sectores como educación, salud, turismo e inversión. Incluso, adelantó la intención de avanzar en el establecimiento de un consulado hondureño en territorio yucateco para reforzar los vínculos diplomáticos y comerciales.
Más allá de los acuerdos institucionales, la reunión dejó sobre la mesa una visión compartida, aprovechar la fuerza histórica, cultural y económica del Mundo Maya para construir nuevas oportunidades de prosperidad entre dos pueblos que, aunque separados por fronteras, comparten raíces ancestrales que siguen vigentes en el presente.















