EAST RUTHERFORD, NJ, a 20 de julio de 2026.— El espectáculo de medio tiempo de la Final del Mundial 2026 no solo dejó música y coreografías sobre la cancha. El vestido utilizado por Shakira se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la presentación por una cifra que sorprendió a sus seguidores, más de 200 mil cristales Swarovski fueron colocados a mano sobre el diseño.
La casa Roberto Cavalli reveló que la cantante colombiana utilizó una creación exclusiva elaborada especialmente para su participación en el New York New Jersey Stadium, escenario donde España derrotó 1-0 a Argentina el domingo 19 de julio.
La firma explicó en sus redes sociales que el conjunto fue bordado con más de 200 mil cristales Swarovski y elaborado con el estampado exclusivo “Ray of Sunset”, una mezcla de tonalidades doradas, naranjas y rosas pensada para reflejar la luz y acompañar cada movimiento de la artista.
El atuendo fue diseñado por Fausto Puglisi, director creativo de Roberto Cavalli y colaborador cercano de Shakira, quien buscó combinar la imagen de la cantante con la magnitud de una presentación seguida por millones de personas alrededor del mundo.
Más de 120 horas de trabajo artesanal
De acuerdo con información publicada por la revista People, la aplicación manual de los cristales y el bordado del vestuario requirieron más de 120 horas de trabajo. La confección completa se extendió durante más de dos semanas y fue desarrollada para resistir la exigencia física de la coreografía sin perder brillo ni movimiento.
El conjunto estuvo integrado por un body cubierto de cristales y una falda formada por largas tiras de tela y flecos. Esta estructura permitió que el vestuario cambiara visualmente con cada giro, movimiento de cadera y desplazamiento de la cantante sobre el escenario.
El estampado “Ray of Sunset” tomó como punto de partida el conocido motivo “Ray of Gold” de Roberto Cavalli, pero fue adaptado exclusivamente para Shakira con una paleta inspirada en la llamada hora dorada.
Según declaró Puglisi a Vogue, la propia cantante propuso trabajar con los colores de un atardecer naranja y rosa intenso. El diseñador también explicó que encontró parte de la inspiración en las fachadas y contrastes de colores del barrio de La Condesa, en la Ciudad de México.
Shakira buscaba que el vestuario transmitiera fuerza y alegría, pero que al mismo tiempo le permitiera sentirse cómoda y segura durante la actuación. La colombiana explicó a Vogue que deseaba una imagen moderna, con personalidad y movimiento, pero suficientemente atemporal para una ocasión de alcance mundial.
Un vestido pensado para hacer historia
El look también funcionó como un guiño a la actuación de “Waka Waka” durante el Mundial de Sudáfrica 2010, cuando Shakira utilizó igualmente una creación de Roberto Cavalli en colores intensos.
Más de 15 años después, la artista retomó esa conexión para cerrar un nuevo ciclo mundialista. Los tonos, el movimiento de la falda y la colaboración con la casa italiana evocaron aquella presentación, aunque con una confección más elaborada y una carga de brillo difícil de pasar inadvertida.
Los 34 bailarines que acompañaron a Shakira también utilizaron prendas diseñadas por Roberto Cavalli con variaciones del mismo estampado, lo que permitió mantener una identidad visual uniforme durante la coreografía.
Así, detrás del vestido que iluminó el estadio no solo hubo miles de cristales. También existió un proceso artesanal de más de 120 horas, una inspiración nacida entre atardeceres y colores mexicanos, y una intención clara de unir el pasado mundialista de Shakira con uno de los momentos más importantes de su carrera.
















