Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc, a 14 de junio de 2026.- Las nuevas adicciones en la infancia ya no necesariamente tienen que ver con sustancias. Especialistas advierten que cada vez son más frecuentes los casos relacionados con el uso excesivo de celulares, videojuegos, redes sociales y contenidos digitales que terminan desplazando actividades esenciales para el desarrollo.
El terapeuta Gerardo Chan Caballero señaló que el concepto de adicción infantil ha cambiado y hoy aparecen con mayor frecuencia conductas de dependencia emocional y conductual vinculadas al entorno digital.
Explicó que cada vez llegan más casos donde el problema no inicia con sustancias, sino con hábitos cotidianos que poco a poco afectan el sueño, la capacidad de atención, la convivencia familiar y la regulación emocional.
Indicó que uno de los principales retos es que estas conductas suelen normalizarse porque forman parte de la rutina diaria dentro de muchos hogares, lo que dificulta identificar cuándo el uso de la tecnología deja de ser recreativo y comienza a convertirse en un problema.
Entre las señales de alerta mencionó irritabilidad cuando se limita el acceso al celular o a videojuegos, pérdida de interés por actividades fuera de las pantallas, cambios en los patrones de sueño, dificultades para concentrarse y una necesidad constante de recibir estímulos digitales.

Sin embargo, aclaró que el problema no está únicamente en el acceso a la tecnología, sino en la falta de acompañamiento, supervisión y establecimiento de límites claros.
Consideró que el objetivo no debe ser prohibir completamente el uso de dispositivos, sino construir hábitos saludables, promover espacios de convivencia y enseñar a niñas y niños a tolerar el aburrimiento y encontrar otras formas de entretenimiento.
También alertó sobre el aumento de contenidos diseñados para captar la atención durante largos periodos mediante recompensas inmediatas, una dinámica que puede dificultar que los menores mantengan el interés en actividades que requieren paciencia, esfuerzo o concentración.
El especialista advirtió que, cuando estas dinámicas se mantienen por periodos prolongados, pueden aparecer efectos en el rendimiento escolar, las relaciones sociales y el bienestar emocional.
Finalmente, llamó a madres, padres y cuidadores a observar cambios de conducta y buscar orientación profesional cuando el uso de dispositivos o ciertas dinámicas digitales comiencen a afectar la vida cotidiana.
Subrayó que la prevención inicia mucho antes de que aparezca una dependencia y que el acompañamiento familiar sigue siendo una de las herramientas más importantes para el desarrollo saludable de niñas y niños.














