Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc, a 5 de julio de 2026.— La ilusión mundialista llegó a su fin, pero el orgullo por la Selección Mexicana permaneció intacto. Tras la derrota de México por 3-2 ante Inglaterra en los octavos de final del Mundial 2026, cientos de yucatecos vivieron una noche de intensas emociones, primero en la Zona Fan del Parque Kukulcán y, más tarde, en el Monumento a la Patria, donde despidieron al Tricolor con aplausos, cánticos y muestras de apoyo.
La jornada comenzó entre expectativa y nerviosismo. Pese al retraso del encuentro por las condiciones climatológicas, familias enteras, grupos de amigos y aficionados con la camiseta verde llegaron al Kukulcán decididos a apoyar a la Selección hasta el último minuto.
Frente a la pantalla gigante, el ambiente cambió con cada jugada. El primer gol de Inglaterra silenció momentáneamente el recinto, pero la afición respondió con porras y gritos de aliento. El segundo tanto inglés aumentó la tensión, aunque nadie dejó de creer.
Cuando México marcó su primer gol, el Kukulcán estalló en una sola celebración. Los abrazos entre desconocidos, las banderas ondeando y el grito de gol hicieron vibrar el estadio, devolviendo la esperanza de una remontada.

El tercer gol inglés volvió a complicar el panorama, pero el segundo tanto del Tricolor hizo que los últimos minutos se vivieran con el corazón en la mano. Nadie se sentó. Cada ataque era acompañado por gritos, aplausos y miradas llenas de ilusión.
El silbatazo final confirmó la eliminación de México. Por unos instantes reinó el silencio, seguido de un largo aplauso para reconocer el esfuerzo de una selección que peleó hasta el último segundo.
La noche no terminó ahí
Minutos después, decenas de aficionados comenzaron a reunirse en el Monumento a la Patria, donde, entre banderas mexicanas, camisetas verdes y cánticos de “¡México, México!”, despidieron simbólicamente al Tricolor del Mundial.
Lejos de los reclamos, predominó el reconocimiento. Hubo quienes corearon el nombre de la selección, otros entonaron el tradicional “Cielito Lindo” y muchos aprovecharon para tomarse fotografías con la bandera nacional, convencidos de que el apoyo al equipo trasciende cualquier resultado.
Niños sobre los hombros de sus padres, jóvenes haciendo sonar cornetas y familias completas permanecieron varios minutos en el monumento, compartiendo la tristeza por la eliminación, pero también el orgullo de haber acompañado a México durante su participación en la Copa del Mundo.
Aunque el sueño mundialista terminó en los octavos de final, la afición yucateca dejó claro que el respaldo al Tricolor no depende del marcador. En Mérida, la despedida estuvo llena de emoción, gratitud y esperanza de volver a soñar dentro de cuatro años.
















