Por Staff
NUEVA YORK, EU., 17 de julio de 2026.- A tan solo dos días de la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la mala calidad del aire provocada por el humo de los incendios forestales en Canadá se ha convertido en una preocupación para las autoridades estadounidenses y los organizadores del torneo. La situación ha obligado a la Casa Blanca y a la FIFA a evaluar los posibles riesgos para la salud de jugadores, aficionados y personal involucrado en el evento.
De acuerdo con medios internacionales, funcionarios de la Casa Blanca sostendrán este viernes una reunión con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para analizar el impacto que podría tener la contaminación atmosférica sobre la final entre Argentina y España, programada para este domingo en el MetLife Stadium, ubicado en East Rutherford, Nueva Jersey.
Niveles insalubres
Durante los últimos días, una espesa capa de humo proveniente de cientos de incendios activos en territorio canadiense ha cubierto parte del noreste de Estados Unidos, afectando especialmente a Nueva York y Nueva Jersey. En algunas zonas, el Índice de Calidad del Aire (AQI) alcanzó niveles considerados insalubres, lo que llevó a las autoridades sanitarias a recomendar limitar las actividades al aire libre.
La incertidumbre también alcanzó a las selecciones finalistas. Futbolistas de España reconocieron haber entrenado bajo un ambiente con olor a humo, mientras especialistas en salud advirtieron que la exposición a partículas finas puede afectar el rendimiento físico y aumentar el riesgo de problemas respiratorios, especialmente en actividades de alta intensidad.
Pese a ello, los organizadores mantienen la confianza en que el encuentro se dispute conforme a lo previsto. Los pronósticos meteorológicos anticipan lluvias y el paso de un frente frío durante el fin de semana, condiciones que podrían mejorar la calidad del aire antes del silbatazo inicial, aunque el monitoreo continuará hasta el día del partido.
La FIFA, autoridades federales y organismos de salud seguirán evaluando la evolución del fenómeno para determinar si es necesario aplicar medidas adicionales. Mientras tanto, la final del torneo no solo enfrenta la expectativa deportiva, sino también un desafío ambiental que mantiene en alerta a millones de aficionados.
















