Por Staff
CIUDAD DE MÉXICO, a 07 de julio de 2026.- La organización del Mundial de Futbol 2026 no solo implica retos de logística, movilidad y seguridad. También representa un importante desafío ambiental, ya que se estima que el torneo generará alrededor de 34 mil toneladas adicionales de residuos, principalmente botellas, envases de alimentos y plásticos de un solo uso, que deberán ser gestionados en las sedes de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Frente a este panorama, autoridades federales, gobiernos locales y organizaciones del sector ambiental han comenzado a implementar estrategias para fortalecer la economía circular y evitar que buena parte de esos desechos termine en rellenos sanitarios. En la capital del país, el programa “Mundial Verde” contempla ampliar la separación de residuos, instalar nuevos puntos de acopio y fomentar el reciclaje entre aficionados y visitantes.
Como parte de estas acciones, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) pusieron en marcha la campaña “Gol por el Ambiente”, con la que buscan recuperar al menos cuatro toneladas de envases de PET durante los encuentros que se disputarán en los tres estadios mexicanos que albergarán la justa mundialista.
¿Cómo incorporar los materiales a nuevos procesos?
Sin embargo, especialistas advierten que el éxito de estas iniciativas no dependerá únicamente de recolectar más residuos, sino de que los materiales realmente puedan reincorporarse a nuevos procesos industriales. Para lograrlo, sostienen que el ecodiseño de los envases resulta determinante, pues elementos como resinas, etiquetas, pigmentos, adhesivos y tapas pueden facilitar o impedir su reciclaje.
En ese sentido, Martha Ricardi, directora de Estrategia para Latinoamérica de la Association of Plastic Recyclers (APR), señaló que el reto consiste en dejar de fabricar envases pensando únicamente en su presentación comercial y comenzar a diseñarlos para que puedan reciclarse de manera eficiente y mantenerse dentro de la economía circular.
Aunque México registra una tasa cercana al 64 por ciento en la recuperación de envases de PET, una de las más altas de América Latina, expertos consideran que el siguiente paso será extender ese modelo al resto de los plásticos. De ello dependerá que el legado ambiental del Mundial 2026 no se mida por la cantidad de residuos generados, sino por la capacidad del país para convertirlos en nuevos recursos y reducir su impacto sobre el medio ambiente.
















