Ciudad de México, a 05 de enero de 2026.- Después de 15 años de no tener registro en Querétaro del ajolote del Altiplano (Ambystoma velasci), científicos del Laboratorio de Microbiología Ambiental de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM hallaron 50 ejemplares en el municipio de Amealco de Bonfil.
El investigador Diego de Jesús Chaparro Herrera, quien encabeza el grupo de trabajo, expresó que es gratificante este logro porque ya no se había localizado en un largo periodo. “Fuimos perseverantes y lo encontramos.”.
Los especialistas universitarios han localizado hasta 50 ejemplares de Ambystoma velasci, lo que podría significar que esta especie funcionaría como “sombrilla”, es decir, que se puedan dedicar recursos públicos para su protección por parte de los gobiernos local, estatal y federal.
¿Cómo fue?
A detalle, dijo que los investigadores de dedicaron a buscarlo en Amealco, “lo que nos permitió ubicar una población en un lago artificial o bordo, cuya agua se utiliza para el cultivo, una especie de refugio en una propiedad privada y a la que no entra la gente”, situación que permite protegerlos junto con todo lo que hay a su alrededor.
Para el científico universitario la aspiración es que se trate a la zona como Área Natural Protegida para preservar esta especie junto con las que ahí se desarrollan.
De acuerdo con Chaparro Herrera, se levanta el conteo de los ejemplares, edad aproximada, sexo, estado de salud, peso y medidas; para evitar la captura de un mismo organismo los especialistas observan las manchas que tienen en el costado izquierdo, pues son sus “huellas digitales”.

La distribución del ajolote del Altiplano abarca ambientes de bosques templados, pastizales y arroyos de aguas frías del centro de México, con registros de su hábitat en los estados de Puebla, Hidalgo, Querétaro, Guanajuato, Morelos y Veracruz, principalmente.
Esta salamandra –cuyo nombre velasci le fue otorgado en honor al naturalista y pintor mexicano José Velasco Gómez– solo se conservaba en zonas restringidas del Estado de México e Hidalgo, comentó el académico; sin embargo, hoy puede localizarse en el norte del país hasta en los estados de Chihuahua y Durango.
Esta especie será estudiada por un periodo de cuatro años y, en la segunda fase del proyecto, se buscará realizar algunas acciones, como las que se desarrollan en Xochimilco, que permitan conservar esos organismos y su ecosistema.
Polución, el mayor enemigo
Chaparro Herrera recordó que en los cuerpos de agua donde se había reportado que habitaba se realizaron análisis, los cuales arrojaron que las concentraciones de nutrientes, amonio, fosfatos y nitrógeno, además de bacterias en los cuerpos de agua coliformes totales y fecales, están fuera de las normas permitidas.
“Ello también podría ser una de las consecuencias por las que han disminuido en Amealco, precisamente porque son zonas agrícolas y al momento de la percolación o filtración del agua de lluvia todos esos contaminantes se van a los cuerpos de agua que le sirven de hábitat. Esa es la condición que nos indica por qué no existen colonias de ajolotes en esta zona”, alertó.















