CIUDAD DE MÉXICO, a 4 de febrero de 2026.– En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, las cifras oficiales confirman que esta enfermedad dejó de ser un padecimiento aislado para convertirse en uno de los principales retos de salud pública en el país.
Durante 2024, 11.6 por ciento de todas las defunciones registradas en México estuvieron relacionadas con tumores malignos, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)
Las estadísticas más recientes muestran que la tasa de mortalidad por cáncer alcanzó 73.1 defunciones por cada 100 mil habitantes, cifra que mantiene una tendencia de crecimiento a lo largo de la última década. En términos prácticos, esto significa que al menos una de cada diez muertes en el país está vinculada con algún tipo de cáncer, una realidad que impacta a hogares de todos los niveles socioeconómicos y regiones.
Aunque el fenómeno es generalizado, los datos reflejan diferencias por sexo. En 2024, 52.5 por ciento de las muertes por cáncer correspondieron a mujeres y 47.5 por ciento a hombres, una brecha que se ha mantenido estable en los últimos años, según las Estadísticas de Defunciones Registradas.
Un problema que crece con la edad
La información oficial señala que el riesgo de morir por cáncer aumenta conforme avanza la edad. En mujeres de 60 años y más, el cáncer de mama fue la principal causa de muerte por tumores malignos, mientras que en los hombres del mismo grupo etario predominó el cáncer de próstata.
No obstante, el cáncer no es exclusivo de la vejez, ya que también afecta a personas jóvenes y adultas en edad productiva.
Ante este panorama, las autoridades sanitarias reiteran la importancia de la prevención y la detección oportuna.
La Secretaría de Salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS) coinciden en que no fumar, mantener una alimentación saludable, realizar actividad física regular, limitar el consumo de alcohol y acudir a revisiones médicas periódicas puede reducir de forma significativa el riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer.
Asimismo, recomiendan atender cualquier síntoma persistente y participar en programas de detección temprana, ya que un diagnóstico oportuno puede marcar la diferencia en la supervivencia y la calidad de vida.















