Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc., a 14 de febrero de 2026.- MÉRIDA, YUC., a 10 de febrero de 2026.– En Yucatán, el campo comienza a moverse al ritmo del riego tecnificado y no del pronóstico del tiempo. Con más de 60 hectáreas ya tecnificadas y una meta que rebasa las 3 mil hectáreas en esta primera etapa, la Secretaría de Desarrollo Rural perfila un viraje estructural que busca romper la dependencia de las lluvias, permitir dos o tres ciclos de cultivo al año y devolver dinamismo a la actividad agropecuaria.
La estrategia se sostiene en sistemas de riego tecnificado y en la entrega de insumos que permiten mantener humedad constante en el suelo, una combinación que reduce pérdidas por sequía y eleva los rendimientos. El cambio de fondo apunta a dejar atrás el esquema tradicional de temporal para dar paso a modelos de producción con mayor control del agua y planeación agrícola menos incierta.

Impulso agrícola
Dentro del arranque del programa, además de las hectáreas ya intervenidas, se avanza con cientos de apoyos en sistemas de riego, que en conjunto permitirán alcanzar una superficie superior a las 3 mil hectáreas. El tamaño de esta primera intervención marca un punto de partida inédito para iniciativas de este tipo y se proyecta como referencia para ampliar el esquema a otras regiones del estado.
El impacto esperado no se limita a lo que sale de la tierra. Al abrir la posibilidad de sembrar dos o incluso tres veces por año, las familias rurales podrían acceder a ingresos más constantes y mayores opciones de comercialización, reduciendo los periodos en que las parcelas permanecen improductivas y la vulnerabilidad económica frente a las variaciones del clima.
Tecnificación del campo
La tecnificación del campo también se presenta como un incentivo para las nuevas generaciones. La incorporación de infraestructura, herramientas y procesos modernos transforma la imagen de la agricultura, alejándola de la idea de bajo rendimiento y acercándola a un modelo rentable y competitivo, capaz de retener a los jóvenes en sus comunidades.
A la par de la instalación de sistemas, el programa contempla acompañamiento técnico, capacitación y seguimiento, para asegurar el uso eficiente del equipo y su mantenimiento. La intención es que la inversión no sea una acción aislada, sino parte de un proceso continuo de mejora productiva en las unidades agrícolas.
Con este enfoque, el campo yucateco comienza a perfilar un escenario menos expuesto a los caprichos del clima, con mayor capacidad productiva y con comunidades rurales que encuentran en la agricultura una vía real de estabilidad económica y permanencia local.














