Por Staff
CIUDAD DE MÉXICO, a 26 de febrero de 2026.- La próxima reforma electoral representa una ventana de oportunidad para corregir las áreas de mejora que dejó al descubierto el modelo de elección judicial en 2025, afirmó el magistrado de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Felipe de la Mata Pizaña.
Durante su participación en la mesa “Reforma Judicial y Consolidación Democrática”, en el foro “México en Transformación: Desarrollo, Igualdad y Democracia”, organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM (IIJ-UNAM), el magistrado subrayó que es indispensable evitar que los comicios judiciales coincidan con elecciones de partidos políticos, pues ello genera una sobrecarga institucional que puede comprometer la eficiencia del sistema.
De la Mata planteó ajustes concretos: que el Senado establezca desde la convocatoria los criterios de paridad, crear un solo comité de selección, eliminar la tómbola y sustituirla por mecanismos objetivos como exámenes de conocimiento, cursos y calificaciones, además de reducir el número de candidaturas para simplificar boletas que actualmente resultan complejas.
Explicó que el modelo vigente presenta disposiciones contradictorias y dificultades prácticas que obligaron al TEPJF a recurrir a principios constitucionales para hacerlo funcional. No obstante, llamó a evitar posturas maniqueas y a evaluar tanto el esquema anterior como el actual con racionalidad y rigor técnico.
En el mismo foro, la magistrada de la Sala Regional Monterrey del TEPJF, María Guadalupe Vázquez Orozco, señaló que la democratización del sistema de justicia es un proceso en construcción que implica transformar estructuras y mentalidades, fortalecer la independencia judicial y ampliar la legitimidad social.
Por su parte, el investigador del IIJ-UNAM, Jaime Cárdenas Gracia, consideró que el método de elección por voto popular llegó para quedarse, por lo que ahora el desafío es perfeccionarlo para facilitar la votación y garantizar mayor libertad y participación ciudadana.
En esa misma línea, el académico Jesús Ricardo Miranda Medina afirmó que México vive una etapa de transformación estructural en lo político, económico y social, y que la reforma judicial no tiene marcha atrás; el reto, dijo, es fortalecer el modelo y hacerlo más sólido y democrático.
El debate, coincidieron los participantes, no es si debe existir la elección judicial, sino cómo mejorarla para que combine legitimidad democrática con eficacia institucional.















