CIUDAD DE MÉXICO, a 22 de abril de 2026.— Plantas como la vid, las moras, los arándanos y el cacahuate generan de forma natural una molécula llamada resveratrol, la cual utilizan como mecanismo de defensa ante infecciones por hongos y la exposición a los rayos ultravioleta.
Este compuesto, perteneciente a la familia de los fenilpropanoides, también ha sido estudiado en humanos y otros animales por sus efectos antioxidantes. Diversas investigaciones lo vinculan con posibles beneficios frente a enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y afecciones del sistema nervioso.
En pruebas de laboratorio, el resveratrol ha mostrado además la capacidad de aumentar la longevidad en organismos como la mosca Drosophila melanogaster y la levadura Saccharomyces cerevisiae. Aunque aún no se conoce con precisión cómo ocurre este efecto, se asocia principalmente a su acción antioxidante y, en menor medida, a propiedades antiinflamatorias.
Producción limitada y alternativa genética
De manera convencional, el resveratrol se obtiene de la piel de las uvas mediante procesos químicos. Sin embargo, este método implica altos costos, ya que se requieren grandes volúmenes de materia prima para obtener cantidades reducidas del compuesto. Además, los productos disponibles en el mercado suelen contener concentraciones bajas.
Frente a este panorama, un equipo de investigación encabezado por Guillermo Gosset Lagarda del Instituto de Biotecnología de la UNAM, desarrolló una alternativa basada en ingeniería genética. A partir de una cepa común de Escherichia coli, se generaron dos variantes modificadas con genes de la vid. Cada una cumple una función específica dentro del proceso, una transforma glicerol en ácido cumárico y la otra convierte este último en resveratrol.
Ambas cepas se cultivan en un medio simple compuesto por agua, sales minerales, glicerol y ácido cumárico, lo que permite producir el compuesto sin recurrir a métodos tradicionales de extracción vegetal.
Esta innovación ya cuenta con una patente en México y destaca por ser más limpia, al evitar el uso de solventes contaminantes y reducir residuos como el bagazo de uva.
Hasta ahora, en condiciones de laboratorio se ha logrado una producción de hasta 74.3 miligramos de resveratrol por litro.
Para llevar este desarrollo a un nivel industrial, se requerirá la intervención de ingenieros bioquímicos que optimicen las condiciones de producción en fermentadores a gran escala. Esto permitiría aumentar el rendimiento y reducir costos.
La patente abre la posibilidad de desarrollar una empresa o de transferir la tecnología a la industria, con el objetivo de facilitar la producción de este compuesto mediante procesos más eficientes.















