Por Crsitell Lozada
MÉRIDA, Yuc., a 7 de mayo de 2026.— Una de las operaciones ambientales más grandes de los últimos años en Yucatán ya está en marcha. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ordenó el retiro total de más de 41 mil cerdos de la granja porcícola Santa María Chi, tras una clausura derivada de presuntas irregularidades graves en su manejo ambiental.
Detectan irregularidades ambientales
De acuerdo con la autoridad federal, la granja habría operado con descargas de aguas residuales sin autorización, además de presentar fallas en el tratamiento de desechos orgánicos, situación que encendió alertas por el posible impacto en el suelo y en el sistema hídrico subterráneo de la región.
La situación genera especial preocupación debido a la fragilidad ambiental de la Península de Yucatán, donde el subsuelo kárstico facilita la filtración de contaminantes hacia los mantos acuíferos.
Retiro masivo de animales
El desalojo de los animales se realizó de forma progresiva durante varios meses, hasta dejar completamente vacías las instalaciones de la unidad porcícola, lo que representa el cierre operativo de la granja mientras continúan las investigaciones ambientales.
La intervención ha llamado la atención por la magnitud del operativo, considerado uno de los más grandes relacionados con la industria porcícola en la entidad.
Exigen estudio ambiental
Ahora, el caso entra en una nueva etapa. La empresa deberá presentar un Estudio de Daño Ambiental para determinar el alcance de las afectaciones que habría generado su operación y establecer las medidas de reparación obligatorias.
Dependiendo de los resultados técnicos, las autoridades podrían ordenar acciones de restauración ecológica en la zona afectada.
Comunidades y colectivos reactivan denuncias
El caso también revive las denuncias impulsadas desde hace años por comunidades y colectivos ambientalistas, quienes han advertido sobre posibles afectaciones derivadas del crecimiento acelerado de la industria porcícola en Yucatán.
Diversas agrupaciones han señalado riesgos relacionados con contaminación del agua, malos olores y manejo inadecuado de residuos en zonas cercanas a granjas de gran escala.















