Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc, a 10 de mayo de 2026.- Después de más de una década convertido en un edificio vacío, oscuro y prácticamente olvidado en pleno Centro Histórico de Mérida, el mercado de La Pepita podría volver a la vida. Autoridades municipales confirmaron que ya trabajan para rehabilitar el inmueble, resolver viejos conflictos legales y devolverle actividad comercial a uno de los espacios más polémicos y abandonados de la ciudad.
Durante años, La Pepita pasó de ser una promesa de modernización a convertirse en un símbolo del deterioro urbano. El inmueble permaneció cerrado mientras comerciantes, exlocatarios y autoridades se enfrentaban en disputas legales que frenaron cualquier intento de rescate. Mientras tanto, el sitio quedó atrapado entre polvo, estructuras deterioradas y locales vacíos que hoy contrastan con el intenso movimiento del Centro de Mérida.
Ahora, el Ayuntamiento busca destrabar el proyecto mediante acuerdos con antiguos vendedores y una revisión completa del estado del edificio. Ingenieros y personal de Obras Públicas analizan si la estructura puede rehabilitarse completamente o si requerirá modificaciones profundas para volver a operar de forma segura y funcional.

La intención es que el mercado recupere su esencia tradicional, con venta de frutas, verduras, condimentos y productos típicos, además de generar nuevamente movimiento económico en una de las zonas más transitadas de la capital yucateca. Comerciantes consideran que su reapertura podría atraer turistas, clientes locales y reactivar negocios cercanos que durante años han visto apagada la actividad del lugar.
El caso de La Pepita se ha convertido en uno de los proyectos urbanos más largos y accidentados de Mérida. Desde su construcción, el mercado acumuló críticas por el tamaño de sus locales, problemas operativos y retrasos que terminaron por sepultar el proyecto durante más de 15 años, alimentando la percepción de que jamás volvería a abrir.
Sin embargo, el posible rescate del mercado vuelve a despertar expectativa entre meridanos que crecieron escuchando hablar de La Pepita como un espacio destinado a revitalizar el Centro Histórico, pero que terminó convertido en un “mercado fantasma”. Ahora, la pregunta ya no es si podrá rescatarse, sino si finalmente logrará convertirse en lo que prometió ser desde el inicio.












