ANNECY, Francia, a 18 de mayo de 2026.— Lo que comenzó como la historia de un perro anciano en un refugio terminó convirtiéndose en un fenómeno que conmovió a miles de personas en Francia y otros países. Lazare, el pequeño perro de raza Papillon que ganó notoriedad por su extraordinaria edad, murió a los 30 años, informó su familia a través de redes sociales.
La noticia fue dada a conocer en la cuenta lazare_le_trentenaire, espacio donde su nueva familia compartía fotografías y videos sobre sus últimos días. Hasta el momento de su despedida, la cuenta superaba los 3 mil seguidores y registraba una rápida ola de interacciones impulsadas por la historia del perro francés.
“Ya pasaron dos días desde que te fuiste y tu ausencia deja un vacío inmenso en la casa”, escribieron Ophélie y Gwenegan en el mensaje publicado para anunciar su muerte.
La publicación se llenó rápidamente de reacciones y mensajes de apoyo. Entre los comentarios aparecieron frases como “Estoy muy feliz de que conociera una familia”, “Era muy especial” y “Tus días siguieron siendo hermosos”. Otras personas agradecieron que el perro hubiera encontrado un hogar durante la última etapa de su vida.
Los mensajes de despedida también revelaron escenas íntimas tras su partida. Ophélie y Gwenegan explicaron que siguen durmiendo con la manta y el peluche de Lazare porque aún conservan su olor, una forma de mantener cerca una pequeña parte del perro que transformó su vida.
La historia que dio la vuelta a Francia
La historia de Lazare comenzó a difundirse semanas atrás luego de reportajes publicados por medios franceses, entre ellos Le Dauphiné Libéré, que documentó el caso del perro originario de Alta Saboya. Según esos reportes, Lazare nació el 4 de diciembre de 1995 y fue llevado al refugio SPA Annecy-Marlioz después de perder a su anterior dueña.
Su edad sorprendió incluso a trabajadores y especialistas. A sus 30 años tenía una sola pieza dental, movilidad reducida y problemas de audición, aunque seguía realizando pequeños paseos y manteniendo algunas rutinas diarias.
Poco tiempo después fue adoptado por Ophélie, quien inicialmente acudió al refugio buscando otro perro, pero decidió llevar a casa al pequeño animal.
Su historia comenzó a crecer rápidamente en redes sociales y medios locales. Incluso apareció en portadas de periódicos regionales franceses mientras avanzaba el interés por validar oficialmente su edad como posible récord mundial.
Aunque el reconocimiento oficial seguía pendiente, en sus últimos días Lazare logró algo que fue más allá de cualquier marca o récord. Pasó del anonimato en un refugio a convertirse en una historia que puso en el centro la adopción y las segundas oportunidades.














