Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc, a 21 de mayo de 2026.- Productores alertan que los bajos precios, los agroquímicos, la deforestación y los cambios climáticos están poniendo en riesgo una de las actividades más emblemáticas de la entidad.
Las abejas sostienen buena parte de la biodiversidad y de los alimentos que llegan a la mesa de los yucatecos, pero quienes se dedican a criarlas advierten que su futuro enfrenta cada vez más amenazas.
En el marco del Día Mundial de las Abejas, productores de distintos municipios señalaron que la apicultura atraviesa uno de sus momentos más complejos debido a la combinación de bajos precios, pérdida de hábitat y condiciones climáticas adversas.
José de la Cruz Cruz, meliponicultor y apicultor de Maní, explicó que la situación preocupa porque las abejas desempeñan una función esencial en la polinización de plantas nativas y cultivos agrícolas.
“Gracias a estos insectos tenemos una diversidad de montes nativos y frutos que llegan a nuestra mesa”, señaló.
El productor indicó que uno de los principales riesgos para las colonias es el uso de insecticidas y herbicidas en áreas agrícolas, ya que muchas abejas entran en contacto con sustancias tóxicas durante su búsqueda de néctar y polen.
“Hay apiarios o meliponarios que han muerto porque han visitado campos donde han sido aplicados este tipo de herbicidas o insecticidas”, advirtió.
A este problema se suma la deforestación, fenómeno que reduce las fuentes naturales de alimento y refugio para las especies polinizadoras. Ante ello, en comunidades como Maní se impulsa la conservación del llamado “solar maya”, espacios con árboles y plantas nativas que ayudan a mantener poblaciones saludables de abejas.
Amenazas que siguen creciendo
Sin embargo, los desafíos no son únicamente ambientales. Los productores lamentan que, pese al prestigio internacional de la miel yucateca, el precio que reciben continúa siendo bajo. Actualmente el litro de miel se comercializa entre 32 y 33 pesos para el productor, una cifra que consideran insuficiente frente a los costos de producción y la reducción de cosechas.
La situación se ha agravado por las variaciones climáticas registradas en los últimos años. Sequías prolongadas, frentes fríos atípicos y alteraciones en los ciclos de floración han reducido la disponibilidad de alimento para las abejas y, en consecuencia, la producción de miel.
“Este año no fue un año con mucha producción, ha habido poca producción”, comentó José de la Cruz Cruz.
La miel de melipona enfrenta una realidad distinta. Considerada un producto de alto valor por sus propiedades medicinales, puede alcanzar precios de entre dos mil 500 y dos mil 800 pesos por litro. Tradicionalmente se utiliza para atender afecciones respiratorias, problemas digestivos e incluso algunas infecciones oculares.

Por su parte, María del Rosario Chuc Torres, apicultora de Ticopó con más de medio siglo de experiencia, recordó que la miel forma parte de la vida cotidiana de muchas familias mayas, tanto en la alimentación como en remedios tradicionales.
“La utilizamos en caramelos, en los desayunos, las cenas, para los cafés y para las bebidas”, relató.
La productora también recordó que incendios forestales y sequías han provocado pérdidas importantes de colmenas en distintos años, afectando directamente el ingreso de cientos de familias que dependen de esta actividad.
Ante este panorama, los apicultores coincidieron en la necesidad de impulsar estrategias que reconozcan el valor diferencial de la miel producida en la Península de Yucatán, así como abrir canales de comercialización más justos que permitan mejorar los ingresos del sector y garantizar la conservación de las abejas, consideradas fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas y la seguridad alimentaria.













