Por Cristell Lozada
SUCOPO, Yuc., a 26 de junio de 2026.- Las tradiciones vivas de las comunidades yucatecas se consolidan como uno de los principales atractivos del turismo cultural en el estado. Así quedó demostrado con el evento “Cenote Siete Bocas: arte, agua y tradición”, realizado en la comisaría de Sucopo, municipio de Tizimín, durante la celebración del tradicional Baño de San Juan.
El encuentro reunió expresiones culturales, gastronómicas y ancestrales que muestran cómo la identidad comunitaria sigue siendo un pilar del turismo en Yucatán, al ofrecer experiencias auténticas vinculadas con la memoria colectiva y el patrimonio local.
La actividad fue organizada por el Ayuntamiento de Tizimín, en coordinación con autoridades estatales, como parte de una estrategia para fortalecer el turismo comunitario y poner en valor las tradiciones que permanecen vivas en las localidades.
Arrancan actividades
Previo al inicio de la jornada, autoridades estatales, municipales y comunitarias realizaron el corte inaugural, encabezado por el secretario de Fomento Turístico, Darío Flota Ocampo, en representación del gobernador Joaquín Díaz Mena, junto con representantes del Congreso del Estado y líderes comunitarios.

En el evento se instalaron espacios para la exposición y venta de artesanías, productos del campo, gastronomía tradicional, medicina ancestral y muestras del trabajo de las parteras de la comunidad, permitiendo a los visitantes conocer de cerca saberes que forman parte de la vida cotidiana de Sucopo.
La festividad central fue el tradicional Baño de San Juan, que incluyó la procesión de la imagen de San Juan Bautista desde la iglesia del pueblo hasta el cenote Siete Bocas, donde se realizó una ofrenda floral. Como marca la tradición, niñas de la comunidad lanzaron flores y hojas al agua como símbolo de bendición y prosperidad.
Posteriormente se realizaron los clavados tradicionales en el cenote, una práctica ligada a promesas, fe y agradecimiento. Antes de la actividad, el profesor Mario Armando Cupul Rosado explicó el origen histórico de esta costumbre, retomada por iniciativa de la propia comunidad.
Reconocen experiencia
Durante la ceremonia fueron reconocidos Ariel Guerrero Arjona, de 66 años, impulsor de la tradición desde hace más de una década y primer participante en lanzarse al cenote, así como Melquiades Barrera, de 12 años, quien representa la continuidad generacional de esta expresión cultural.
Más de 15 jóvenes participaron en los clavados, con el acompañamiento de Protección Civil Municipal, que supervisó las condiciones de seguridad durante toda la actividad.
El evento concluyó con un convivio comunitario, acompañado de comida tradicional, música y diversas expresiones artísticas, consolidando una jornada en la que la cultura local no solo se preserva, sino que también se proyecta como una experiencia turística auténtica nacida desde la propia comunidad.

















