CIUDAD DE MÉXICO, a 23 de marzo de 2026.— El clima del planeta muestra señales cada vez más claras de desequilibrio. Un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que la Tierra atraviesa una etapa de calentamiento acelerado, con efectos que ya se reflejan en la economía, la salud y la vida cotidiana.
El reporte confirma que el periodo de 2015 a 2025 concentra los once años más cálidos desde que existen registros. Tan solo en 2025, la temperatura promedio global se ubicó alrededor de 1.43 grados por encima de los niveles preindustriales, lo que mantiene la tendencia al alza.
Detrás de este fenómeno está el aumento sostenido de gases de efecto invernadero, que han alcanzado niveles no vistos en cientos de miles de años. Este incremento ha provocado que el planeta retenga más energía de la que libera, alterando su equilibrio natural.
Las consecuencias ya no son lejanas. En distintas regiones del mundo se han intensificado fenómenos como olas de calor, lluvias extremas, sequías e incendios forestales, con impactos directos en comunidades, infraestructura y actividades productivas.
Océanos y calor en niveles récord
La OMM destaca que gran parte del exceso de calor no se percibe directamente en el aire, sino que se almacena en los océanos. Más del 90 por ciento de esa energía adicional se concentra en el mar, que ha registrado temperaturas sin precedentes.
Este calentamiento tiene efectos en cadena. El aumento de la temperatura del océano acelera el derretimiento de glaciares y capas de hielo, lo que a su vez impulsa la subida del nivel del mar. En el Ártico, la extensión del hielo marino se encuentra en mínimos históricos, mientras que en la Antártida también se reportan niveles bajos.
El informe también advierte que estos cambios están vinculados con riesgos crecientes para la salud. El aumento de temperaturas favorece fenómenos como el estrés térmico y modifica la distribución de enfermedades transmitidas por vectores, como el dengue.
En el ámbito económico, los eventos extremos generan pérdidas millonarias y afectan sectores clave como la agricultura, el turismo y la infraestructura. Además, la alteración de los patrones de lluvia impacta la disponibilidad de agua y la producción de alimentos.
Los especialistas advierten que este proceso no es temporal. La acumulación de calor en el sistema climático continuará durante décadas, e incluso siglos, lo que implica que los efectos seguirán presentes en el largo plazo.
Ante este panorama, el informe subraya la importancia de monitorear el clima y fortalecer los sistemas de alerta, ya que entender estos cambios resulta clave para anticipar riesgos y proteger a la población.















