Por Staff:
LONDRES, REINO UNIDO, a 12 de octubre de 2026.— Un nuevo análisis global presentado por la organización sindical Fifpro expuso las marcadas desigualdades que persisten en el fútbol femenino profesional a nivel internacional. Pese a proyectar ingresos superiores a los 1,000 millones de dólares para el año 2027, el crecimiento comercial de la industria contrasta con las condiciones laborales del 95% de las futbolistas.
Desconexión entre estatus profesional y condiciones de trabajo
Bajo los criterios oficiales de la FIFA, un deportista profesional cuenta con un contrato por escrito y percibe ingresos superiores a los gastos operativos de su disciplina. Sin embargo, la encuesta realizada a más de 800 jugadoras de ligas de primera división reveló que solo el 62% se considera plenamente profesional, mientras que el 27% se define como semiprofesional y el 12% como amateur.
A pesar de militar en las máximas categorías de sus países, únicamente el 78% reportó tener un contrato por escrito y solo un 57% indicó que el pago recibido es suficiente para cubrir los costos de jugar al fútbol.
Avances regulatorios y exigencias de mayor protección
El estudio identificó mejoras significativas en materia de maternidad gracias a las regulaciones vigentes de la FIFA. En 2017, casi la mitad de las jugadoras evaluaba dejar la actividad para formar una familia, cifra que descendió al 19% tras las normativas implementadas en 2021 e incrementadas recientemente.
Fifpro enfatizó que la solución no radica en frenar el desarrollo comercial del deporte, sino en garantizar que la expansión económica avance a la par de la seguridad social y el bienestar integral de las futbolistas en todas las regiones del mundo.
















