Por Staff
Layla Delgadillo, fundadora y CEO de Silent4Business, advirtió sobre los riesgos que representan los deepfakes y la suplantación de identidad mediante inteligencia artificial para el sector financiero, donde los delincuentes pueden engañar a clientes y empleados sin necesidad de vulnerar los sistemas informáticos de las instituciones. La especialista abordó esta problemática durante el Encuentro AMIB 2026, celebrado en Cancún, Quintana Roo.
En la conferencia “¿Eres realmente tú? Suplantación de identidad y la crisis de confianza en la banca”, Delgadillo señaló que los delincuentes aprovechan la confianza en las identidades digitales para obtener información confidencial o conseguir que las víctimas autoricen operaciones fraudulentas. Explicó que, en lugar de atacar directamente la infraestructura tecnológica, estas prácticas se basan en imitar a personas y marcas legítimas para engañar tanto a usuarios como a empleados.
Para ilustrar el alcance de esta amenaza, la especialista mostró un deepfake creado a partir de su propia imagen, con el propósito de evidenciar lo difícil que puede resultar diferenciar una representación artificial de una persona real. “Hoy la voz y el rostro ya no son prueba de identidad”, afirmó al referirse a los riesgos que implica el uso de estas tecnologías.
Durante su participación, también expuso el caso ocurrido en Hong Kong en 2024, cuando un empleado transfirió alrededor de 25 millones de dólares tras participar en una videollamada con representaciones falsas de directivos de su empresa. Otro de los antecedentes que mencionó fue el caso de MGM Resorts, relacionado con la manipulación de los procesos de atención y soporte técnico. Ambos ejemplos ilustran cómo estas amenazas pueden aprovechar tanto los recursos tecnológicos como los procedimientos internos de las organizaciones.
La CEO de Silent4Business distinguió tres modalidades principales de suplantación de identidad. Una consiste en la creación de identidades sintéticas para hacerse pasar por clientes; otra utiliza la clonación de voz o video para imitar a ejecutivos y simular instrucciones legítimas. La tercera se basa en la falsificación de sitios web, dominios y perfiles digitales que aparentan pertenecer a instituciones financieras para engañar a sus usuarios.
Delgadillo advirtió que los fraudes de este tipo no requieren necesariamente una intrusión en los sistemas de una entidad financiera. La imitación de sus representantes o de sus canales de comunicación puede generar una apariencia de legitimidad y convencer a una persona de realizar una operación fraudulenta, incluso cuando los atacantes no han accedido a la infraestructura tecnológica de la institución.
Ante este panorama, la especialista destacó la necesidad de fortalecer los controles internos para autorizar transferencias y confirmar las solicitudes sensibles a través de canales independientes. También señaló las pruebas de vida, el análisis de comportamiento y la autenticación multifactor resistente al phishing como medidas para reducir los riesgos de suplantación.
Asimismo, subrayó la importancia de supervisar la aparición de sitios web, dominios y perfiles digitales que imiten la identidad de las instituciones financieras. Estas acciones forman parte de las medidas preventivas para enfrentar los fraudes basados en inteligencia artificial y reforzar la verificación de identidad en las operaciones bancarias.















