Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc, a 25 de mayo de 2026.- Después de más de siete meses bajo sanción ambiental y con su operación limitada a la mitad de su capacidad durante las últimas semanas, el relleno sanitario de Kanasín logró librar la clausura impuesta por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
Sin embargo, el caso está lejos de cerrarse. La autoridad advirtió que todavía permanecen pendientes 17 medidas correctivas y mantendrá bajo supervisión permanente a la empresa operadora.
La clausura total temporal fue retirada el pasado 20 de mayo, luego de que inspectores federales comprobaran en campo la conclusión de los trabajos para instalar el sistema de captación, conducción y recirculación de lixiviados, considerado uno de los elementos más importantes para evitar que los líquidos generados por la basura se filtren al subsuelo y alcancen el acuífero yucateco.
El relleno había sido clausurado desde el 13 de octubre de 2025 tras una serie de inspecciones que detectaron incumplimientos a la Norma Oficial Mexicana NOM-083. Entre las irregularidades encontradas figuraban la falta de infraestructura para el manejo de lixiviados, ausencia de sistemas de venteo de biogás y daños en la geomembrana de contención, fallas especialmente delicadas en Yucatán debido a la fragilidad de su suelo kárstico, donde cualquier filtración puede alcanzar rápidamente los mantos acuíferos.

Regularización aún sin concluir
La presión regulatoria obligó a la empresa a ejecutar diversas obras correctivas. Aunque varios requerimientos fueron solventados durante los últimos meses, la instalación del sistema integral de lixiviados seguía pendiente, motivo por el cual la Profepa modificó la clausura en abril de este año y permitió únicamente el ingreso del 50 por ciento de los residuos que normalmente recibía el sitio.
La empresa intentó acreditar el cumplimiento mediante documentación presentada a principios de mayo, pero la autoridad ambiental rechazó inicialmente las pruebas al considerar que una certificación notarial no reemplaza una evaluación técnica especializada en materia ambiental e ingeniería. Fue hasta una nueva inspección realizada el 19 de mayo cuando los verificadores constataron físicamente la conclusión de las obras y determinaron que existían condiciones para retirar la clausura.

Pese a este avance, la Profepa dejó claro que el relleno sanitario aún no ha concluido su proceso de regularización. De las medidas ordenadas durante el procedimiento, 15 continúan pendientes, dos registran cumplimiento parcial y únicamente seis han sido atendidas por completo.
Por ello, la dependencia federal mantendrá las inspecciones y el seguimiento para garantizar que la operación del sitio no represente riesgos para el medio ambiente ni para una de las principales reservas de agua subterránea del país.












