Por Cristell Lozada
Mérida, Yucatán, a 12 de diciembre del 2025.- El mero yucateco muestra una reducción en altamar ante el avance de la pesca ilegal, advirtió Ana Harumi Hayashi Carrillo, coordinadora de la Unidad de Investigación de Causa Natura Center.
La especialista recordó que en México más del 40% del pescado que se consume proviene de fuentes desconocidas o ilegales, un dato reconocido por la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) y que entrevé la falta de trazabilidad, permitiendo que producto capturado en veda o fuera de norma llegue sin filtro a mercados y restaurantes. Esto pone en riesgo una pesquería clave para miles de familias en el estado.
En Yucatán, donde la actividad pesquera es un soporte histórico para las comunidades costeras, la inquietud aumenta porque el mero representa una de las especies más emblemáticas y de mayor valor económico.
Los pescadores reportan que cada vez deben internarse más para encontrarlo, un indicio que refleja la presión creciente sobre la especie.
El papel del comercio
Según Hayashi, el núcleo del problema está en la ausencia de información clara sobre el origen de los productos marinos. La mayoría de los filetes que se ofertan en el país carecen de etiquetas que permitan conocer si fueron capturados legalmente o si provienen de zonas con poblaciones en riesgo. Esto genera dificultad para distinguir lo legal de lo ilegal en el mercado.
Aunque algunos establecimientos han incorporado avances en el etiquetado de productos congelados o empacados, la venta a granel sigue siendo la forma predominante de comercialización, especialmente, en pescaderías y mercados locales. En ese escenario, el consumidor queda prácticamente sin herramientas para tomar decisiones responsables o exigir información verificable.
La especialista señaló que el comercio organizado podría desempeñar un papel determinante si adopta sistemas de trazabilidad que registren el trayecto completo del producto, desde su captura hasta su llegada al anaquel.
Ese tipo de controles permitiría frenar el ingreso de pescado sin documentación y fortalecer el mercado de pesquerías legales.
Como parte de la solución, Hayashi destacó la importancia de promover el consumo de especies alternativas con mayor disponibilidad, para ayudar a disminuir la presión sobre el mero y permitir una recuperación gradual de la pesquería.
Otra es cambiar los hábitos de consumo, una acción clave para evitar que la especie entre en una crisis irreversible.

Urgen mecanismos de control
A pesar de estas acciones, la falta de controles sólidos continúa siendo un reto urgente, reconoció la especialista.
Sin mecanismos que regulen la comercialización, el pescado ilegal se mezcla con el legal y debilita los esfuerzos de conservación, además de perjudicar a los pescadores que cumplen la normatividad.
En las comunidades yucatecas, este deterioro ya se deja sentir. La disminución de capturas afecta la economía local y aumenta la incertidumbre entre quienes dependen del mar.
Si la trazabilidad no se fortalece pronto, la pesquería del mero podría enfrentar una etapa aún más crítica, con impactos directos en el patrimonio ambiental y económico del estado, sentenció.














