Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc, a 7 de octubre de 2026.- El pepino de mar suma ocho años bajo veda permanente en Yucatán debido a la presión que enfrentó la especie durante el auge de su pesquería, mientras autoridades e investigadores mantienen acciones de vigilancia y recuperación para evitar una mayor afectación a sus poblaciones.
La titular de la Secretaría de Pesca y Acuacultura Sustentables de Yucatán (Sepasy), Lila Frías Castillo, informó que los operativos continúan a lo largo del litoral con participación de la Secretaría de Marina, Capitanías de Puerto y la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca).
Las revisiones incluyen la documentación y matrícula de las embarcaciones, además de acciones para detectar el ingreso de barcos procedentes de otras entidades que pretendan realizar capturas irregulares en aguas yucatecas, principalmente de especies sujetas a restricciones.
De acuerdo con registros de Conapesca, entre 2010 y 2018 se reportaron oficialmente 13 mil 708 toneladas de pepino de mar capturadas en Yucatán, con un valor comercial de 334 millones 563 mil pesos. La demanda de esta especie en mercados internacionales incrementó la presión sobre sus poblaciones y llevó a establecer la prohibición permanente de su captura.
La veda se mantiene vigente durante 2026 y, de acuerdo con las condiciones actuales de la población, podría continuar durante 2027. Frías Castillo señaló que el pepino de mar no es la única especie bajo protección permanente, pues el caracol blanco también permanece en veda, mientras que el mero y la langosta tienen periodos específicos de restricción.

Cinvestav apuesta por reproducción en cautiverio
Además de la vigilancia, investigadores de la Unidad Mérida del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) desarrollan trabajos para recuperar las poblaciones mediante reproducción controlada en cautiverio.
Como parte de estas investigaciones, el pasado 22 de septiembre fueron liberados 250 juveniles de pepino de mar en la costa de Yucatán, con el acompañamiento técnico del Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentable (IMIPAS), a través del Centro Regional de Investigación Acuícola y Pesquera de Yucalpetén.
El proyecto busca determinar si la reproducción en cautiverio puede convertirse en una herramienta para fortalecer las poblaciones silvestres y, a largo plazo, generar una alternativa productiva para las comunidades pesqueras.
Sin embargo, el proceso todavía requiere varios años de investigación y desarrollo. Los especialistas estiman que una eventual producción destinada a la comercialización mediante esta vía podría tardar alrededor de una década, por lo que la captura silvestre permanece restringida mientras avanzan los trabajos de recuperación.















