Por Cristell Lozada
MÉRIDA, Yuc, a 14 de octubre de 2026.- Yucatán alcanzó durante 2026 su cifra más elevada de intoxicaciones por picadura de alacrán en los últimos 15 años, al acumular 136 casos, de acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Salud federal. La incidencia representa un incremento de 33.33 por ciento respecto de los 102 casos registrados durante el mismo periodo de 2025.
El aumento equivale a 34 casos adicionales en comparación con el año anterior y coloca a esta afección entre las cinco patologías que han alcanzado cifras récord en la entidad durante 2026. Aunque la incidencia yucateca es considerablemente menor que la observada en estados del centro y occidente del país, el crecimiento de los registros muestra un incremento en las atenciones médicas por este tipo de intoxicación.
Los registros oficiales muestran que Yucatán no alcanzaba una cifra tan elevada desde 2012. En contraste, el año con menos casos del periodo fue 2016, cuando únicamente se contabilizaron 24 personas afectadas. La cifra de 2026 representa más de cinco veces ese mínimo histórico.
Calor y refugios favorecen la presencia de alacranes
En Yucatán, las temperaturas cálidas durante buena parte del año y las condiciones de patios, terrenos y viviendas pueden favorecer la presencia de alacranes cerca de las personas. El entomólogo Candelario Mota Ríos explicó que factores como la temperatura, la disponibilidad de alimento y los espacios para esconderse influyen en la actividad de estos arácnidos.
En las viviendas yucatecas, los alacranes pueden refugiarse debajo de piedras, macetas, madera, escombros, muebles y otros objetos acumulados en patios y terrenos. También pueden ocultarse en grietas de paredes y pisos, así como en rincones oscuros que les permiten permanecer protegidos durante el día.
Aunque el calor influye en su actividad, la reproducción depende de diversas condiciones ambientales y biológicas. La disponibilidad de alimento y refugio puede favorecer que permanezcan en determinadas zonas, pero el aumento de las intoxicaciones no demuestra por sí solo que la población de alacranes haya crecido en Yucatán.
Las picaduras suelen ocurrir cuando una persona entra en contacto accidental con uno de estos animales, por ejemplo, al ponerse zapatos o ropa donde se ocultaba, mover objetos acumulados o caminar descalza. El aguijón funciona como un mecanismo de defensa cuando el alacrán se siente amenazado; no pica a las personas para alimentarse.
Para reducir el riesgo en los hogares, se recomienda sacudir zapatos y ropa antes de utilizarlos, revisar camas y rincones, evitar caminar descalzo, retirar escombros y materiales acumulados en patios y sellar grietas por donde puedan ingresar estos animales.
Ante una picadura, es importante acudir de inmediato a una unidad médica para recibir valoración y tratamiento oportunos. No se recomienda recurrir a remedios caseros ni esperar a que aparezcan síntomas intensos, ya que la gravedad depende de factores como la especie involucrada y la cantidad de veneno inoculado.















